EN LA FIESTA DE NUESTRA SEÑORA
de la Medalla Milagrosa

El TESTIMONIO DE SU AMPARO
 de Jim Caviezel
Tributo a la Santísima Virgen María Corredentora:

«Su Mano ha guiado mi vida y mi carrera»

3 comentarios en «EN LA FIESTA DE NUESTRA SEÑORA
de la Medalla Milagrosa
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  1. Qué maravilla! María es nuestra Madre y co redentora con su Hijo Jesús!
    Es la llena de gracia y bendita entre todas las mujeres!
    Ave María, Gratia plena!

  2. Gracias, Padre por enviarnos este bellísimo testimonio mariano que nos afianza e invita a seguir buscando el Corazón Inmaculado de María como nuestra casa donde habitar seguro. Pronto vendrá el triunfo de su Inmaculado Corazón, con su misión de Co-Redentora..
    Esta fiesta, me recuerda la gracia obtenida por nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, al suplicarle usted, allá por la década del 80, que lo ayudara a superar el vicio de fumar. No lograba dejarlo. Y la Virgen se lo concedió. Que me libre de mis vicios, como Ella sabe hacerlo. «Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos»
    Gracias por la conferencia de Mons, Sarah sobre «El silencio en la Liturgia de la Iglesia.» Me resultó iluminadora.
    Añoro nuestras misas en El Pinar, llenas de unción, de sabiduría y presencia actuante del Señor. «Padre, engéndranos en este día, en este momento,… y en el silencio eternamente».

    1. Sí Paulita, le pedí entonces tres gracias. Primero que no me diera el deseo de dejar de fumar. Que no me costara dejar de fumar. Y dejar de fumar antes de enfermarme. Estaba en Tacuarembó supliendo al Párroco de la Catedral, Monseñor Gutiérrez Ameztoy durante sus vacaciones que se tomaba en noviembre.
      La Sma. Virgen de la Medalla Milagrosa es, junto con San Fructuoso, la Patrona Principal de la Catedral y por lo tanto de la Diócesis. Estábamos en la novena, dentro de la cual cae mi cumpleaños el 21 de noviembre.
      Y durante esa novena, como regalo de cumpleaños, no recuerdo bien si no fue en ese mismo día, recibí esa gracia de la decisión de dejar de fumar, de hacerlo fácilmente sin desear nunca más fumar, y he vivido unos cuarenta años más desde la década de 1980.
      Hoy quiero glorificar la bondad poderosa y delicadísimamente amorosa de Nuestra Madre Milagrosa que nos levanta de nuestra impotencia y nos sana de nuestra enfermedades. Bendita sea por siempre.

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