CARTA DE UNA MADRE A SU HIJAEN EL DÍA DE SU BODA

QUERIDA HIJA:
    En el día de tu boda con Juan tu padre y yo queremos dejarte este pequeño mensaje. Como una estampa, un esbozo, unas líneas torpemente escritas, pero llenas de cariño.
    Hoy que formalmente cortas el lazo de obediencia que te une a nosotros, tus padres, para unirte en otro lazo, dulce lazo de amor dado por Dios y aceptado libremente por ustedes.
    Dice la escritura que la cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente. Hoy ustedes han aceptado a Dios como tercera cuerda. El mismo les promete su asistencia y dulce compañía. Les asegura una fortaleza que no es de este mundo.
    El mismo Jesús, al igual que con los jóvenes esposos de Nazareth, viene a vivir con ustedes, entre ustedes. Así de frágil, así de grandioso.        Al igual que Jesús, sin que externamente fuera muy distinto de un niño de su época, pero verdadero Dios y verdadero autor del amor y la santidad, transformo santamente el matrimonio de María y José.
     ¡Qué maravilloso ejemplo nos da la Virgen María de cuidado, adoración, y amor al Niño!
     ¡Que delicia San José , tan masculino y dulce a la vez! Protector y sostén familiar
     ¡Que trato dulce, cariñoso, sobrenatural habrían de tener ellos a causa del Niño!
     Ese es el modelo al que deben mirar siempre.
Dice San Pablo “sacramento grande es el matrimonio”. Tan grande que une a dos personas diferentes haciéndolas imagen del amor de Cristo a su Iglesia, y dándole la gracia de santificarse mutuamente y darle adoradores al Padre Celestial. Capaz de crear un vínculo que los una hasta la muerte: “las aguas no podrán apagar el amor que yo te tengo”. Capaz de hacer decir a los esposos “mi amado es para mi y yo soy para mi amado”
      Y aunque “es fuerte el amor como la muerte” no faltaran pruebas y sufrimientos. Pero que consoladora es la Palabra de Dios cuando dice “mi carga es suave y mi yugo liviano”
     Estando de novio seguramente experimentan que ya no se pueden amar más de lo que se aman, pero luego del sacramento se van a encontrar sorprendidos que al haber introducido un su relación al Amor con mayúsculas, ya no hay techo para amar.  Porque “el Señor nos da aquello que ni nos atrevemos a pedir”, porque a veces ni nos imaginamos que se puede pedir o simplemente que pueda existir.
     “El Señor ha coronado el año con sus bienes”, hoy es una muestra de ello. “El Señor ha estado grande con nosotros” y queremos darle gracias por habernos permitido cuidarte durante estos años y entregarte q quien te cuidara aún mejor que nosotros.
     No suena muy moderno dar consejos, pero no puedo dejar de hacerlo..no sería yo (jaja)
Anímense a ser santos, pidan esa gracia
Ámense y esfuércense por el bien del otro siempre y apresar de todo.
Ceran siempre, y contra todo pronóstico o parecer, que Dios lo puede todo, todo, todo.
      Porque quisiéramos que fueran felices, no solo acá en la tierra, sino también en la Vida Eterna.  Que su amor crezca tanto, tanto; que deseen encontrarse también en el Cielo algún día cantando eternamente las alabanzas a Dios.  Donde toda lágrima y sufrimiento enjugará el Señor .
    JUAN: “como lirio entre los cardos es mi amada entre las jóvenes” dice el Cantar de los Cantares.  Eso es, nuestra hija querida Dalia para nosotros, y vos a partir de ahora su custodio y protector. Y para nosotros tú un hijo más de la familia
    DALIA que seas para Juan el motivo de sus alegrías, esposa fiel y buena. Apoyo incondicional en las asperezas de la vida.
Y que juntos puedan gozar juntos del anticipo de las bodas eternas.
Que el Señor les de la bendición  de una hermosa corona de hijos y que ustedes sepan recibirlos con alegría y gratitud.
    «Ahora, pues, hijos, yo les recomiendo que sirvan a Dios en verdad y hagan lo que es agradable en su presencia. Manden a sus hijos que practiquen la justicia y la limosna, que se acuerden de Dios y bendigan su Nombre en todo tiempo, en verdad y con todas sus fuerzas.» Tobias 14,8

     Llegado al final queremos darle toda la bendición de padres que aman a sus hijos:  que la Santísima Trinidad y todos los santos los guarden de todo mal. Y que el Señor les dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ustedes servicio y honor, y así, después de esta vida, todos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén

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