JOSÉ Y FELICITA
UNA HISTORIA DE AMOR

248.- Página de Álbum
Montevideo, a 1º de enero de 1932 [viernes]
“Nunca muere el amor, porque es una forma de Dios, una llama sagrada… yo siento que algo ha de sobrevivir: el amor que te tengo. Ese amor que tú has engendrado en mí, que se ha nutrido con lo mejor de mi alma y que ha de florecer un día en tus manos, como una ofrenda a la Vida”

Otro año.
Es la vida un ir y venir, un concluir y recomenzar incesantes. Todo lo material pasa, se transforma, cambia y desaparece en el tiempo que desgasta las formas.
Sólo se mantiene, erguido frente a la devastación de las horas, el supremo estímulo del hombre; la fuerza que lo impulsa hacia la altura, el amor.
Nunca muere el amor, porque es una forma de Dios, una llama sagrada.
Y tú, mi Felicita amada, que has encendido con tus ojos enloquecedores, la luz del amor en mí, eres también una forma divina, una creación de Dios.
Por ascender a ti, por merecer tu amor, que es para mí el Paraíso ¿Qué esfuerzo no haré yo? ¿qué camino de perfección no emprenderé? ¿qué ofrenda escatimaré entre los ritos del culto que te he erigido en mi corazón?
Un año ha muerto; otro le sucede.
Muchas veces, en el ritmo inacabable que marca la clepsidra de Cronos, se repetirá el mismo suceso: “un año ha muerto, otro le sucede”. Otras veces la esperanza lucirá en nuestro corazón y alumbrará los horizontes y el camino.
Mas, sean cuales sean las vicisitudes que nos aflijan en este año que hoy empieza, cualesquiera que sean los trabajos que nos agobien y las penas que puedan ensombrecernos, yo siento que algo ha de sobrevivir: el amor que te tengo. Ese amor que tú has engendrado en mí, que se ha nutrido con lo mejor de mi alma y que ha de florecer un día en tus manos, como una ofrenda a la Vida.
Que tus labios me sonrían siempre. Te adoro. José.



250.- Página de Álbum
Montevideo, lunes 5 de diciembre de 1932
[Esta penúltima página del álbum es un digno epílogo de este epistolario de novios y noveles esposos. Hemos querido ponerle con él un digno broche final a lo que fue solamente el comienzo de Una Historia de Amor]
“Ha florecido en ti el amor… Hoy me has dado un hijo”
Negrita:
Ha florecido en ti el amor, como te lo anunciaba la última vez que te escribí en este álbum[2]. Hoy me has dado un hijo. A pesar de que el tiempo es frío y llueve y el viento enreda los hilos de agua que desde el cielo se tienden hasta la tierra, en mi corazón luce un esplendente sol y hay en mi alma una ternura que no conocía. Por ti y por él.
Por ti, que en tu alma de niña ves aparecer un nuevo cariño, como por sorpresa, ante ese montoncito de carne sonrosada y tierna que me parece que se va a quebrar o disipar entre mis manos torpes para caricias nuevas.
Por él, tan pequeñito y débil, que busca los brazos de los grandes, como si supiera cuán frágil es. ¡Chiquito mío!… Por ti, madrecita nueva; por él, retoño cuya suerte ya me preocupa cuando pienso qué será mañana, brota en mi corazón el más puro raudal de ternura y de felicidad. [José]


Textos tomados de: «José y Felicita. Una Historia de Amor. Cartas 1926-1932» Presenta P. Horacio Bojorge S.J. (Grupo Editorial Lumen, Buenos Aires – México,2007, 404 págs. editorial@lumen.com.ar — http://www.lumen.com.ar
La obra puede consultarse libremente en Catholic.net:

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