LA PARÁBOLA DEL PERRO

EN ESTE ESTILO HABLABA CAYETANO
para arrimar a Dios su lenta grey
de fieles remolones, de cristianos
ignorantes, a medias o sin ley.
¡Pobre Don Cayetano! Su rebaño
– ¡rebaño, en su sentido más cabal! –
no había ni despegado – ¡en tantos años! –
a pesar de su celo pastoral.
Mirando humanamente… logró poco:
no tenía un solo fiel comprometido
y la única laica – ya es sabido –
se casó por civil y con un loco.
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Pero era como perro en su misión
y en sus sermones – largos como tantos –
nos hablaba del perro y la oración
por si alguno, al menos, se hacía santo.
Si pudo conseguirlo, es otra historia.
Pero estoy persuadido – en cuanto a él –
que está con su Señor, al que fue fiel,
y trota bajo el carro de la Gloria
que viera en sus visiones Ezequiel.
ELOGIO PÓSTUMO
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Era el cura Cayetano
– ministro de Dios, sincero –
como un fiel perro ovejero
velando a sus parroquianos.
Como a ovejas y corderos,
nos llevaba por lo llano.
Era un cuzco garronero,
secundando a un Dios paisano
que quiere arrear los cristianos
a pastar en sus potreros.
Y con aquellos sermones,
a las almas alejadas
como a hacienda rezagada
nos picaba los garrones,
trayéndonos mil razones
para que el alma extraviada
se volviera hacia el Señor.
Reanimaba con amor
a las más desalentadas
y afeaba a las desalmadas
la vida del pecador.
Yo daré gracias al Cielo
si a mi distinguida audiencia
se le concedió paciencia
para llegar hasta aquí
y si – como yo pedí –
me oyó con benevolencia.
FIN
Padre Horacio Bojorge Cervetti
Es muy provechoso leer al cura Cayetano!!! Gracias.