NAVIDAD: LA VENIDA FÍSICA DE DIOS EN PERSONA — Octava de Navidad 6º día –Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS

6.- JESÚS: 
DIOS HECHO HOMBRE – VINO Y ESTÁ – SE QUEDÓ ENTRE NOSOTROS – PARA SIEMPRE DIOS – PRESENTE
20) Los antecedentes del Antiguo Testamento, que se han presentado en las entradas anteriores de esta novena de Navidad, son referencias indispensables para comprender el contenido de la predicación de Jesús. 
21) Tal como se nos narra en los evangelios, la predicación de Jesús es de una laconicidad impresionante, a la vez que intrigantemente escueta.          San Marcos la resume en su evangelio en dos versículos: 
“Marchó Jesús a Galilea y proclamaba la Buena Nueva de Dios: el tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios se aproximó, convertíos y creed en el evangelio” (Marcos 1,14-15). 

22) Jesús puede permitirse ser tan breve porque lo que quiere no es tanto comunicar una doctrina, cuanto señalar una presencia: su presencia y con ella la de su Padre y la del Espíritu de ambos.
Dios está presente. Dios, en persona, está aquí. Dios uno y Trino nos creó a su semejanza y vino a restaurarla en los que creen. La proclamación de este acontecimiento es el evangelio: buena noticia, buena nueva. 

23) “El tiempo se ha cumplido”: es decir, ha llegado la hora que anunciaban los profetas, el día que ellos llamaron “Día de Yavé”. 
Dios mismo ha venido. Se ha hecho próximo: prójimo. Dios se aprojimó. 

24) “El Reino de Dios”, es una circunlocución por “Dios Rey”, pero a la vez del ser del Hijo que viene a instaurarlo, engendrando Hijos de Dios.
Es vida filial misma es El Reino.
Esto puede comprenderse a la luz de lo que gritan quienes reciben a Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén. Recibiendo al Rey que viene le gritan: “Bendito el Reino que viene…” (Marcos 11,9). 
Cuando viene el Rey, es su reinado el que llega junto con él.  

25) Por lo tanto, Rey y Reino son nombres intercambiables. Y en este caso son nombres de Dios, Quien, como es sabido, es llamado Rey (Cfr. Isaías 6,4: “Al Rey Yavé Sebaot han visto mis ojos”). Cuando Jesús anuncia que se ha aproximado el reino de Dios, está diciendo que Dios-Rey se ha aproximado.  

26) Por eso, la presencia de Dios, su Reino, podemos entenderla en el sentido de Realidad de Dios. “Reino de Dios”, indica, como dicen los exegetas: 
1º) la realeza o dignidad regia de Dios; 
2º) el reinado o espacio de tiempo que abarca el gobierno de un rey; 
3º) el reino o estado, nación, territorio sobre el cual reina. 
      Pero además de reino, reinado, realeza, la expresión Reino de Dios, designa a Dios-Rey mismo; a Dios en persona. Podríamos decir: la realidad de Dios, Dios mismo. 
      Y ese Reino somos los que vivimos como el Hijo, como Hijos. Somos el Reino de Dios y «El Reino está en vosotros» (Lucas 17,21)

27) Pero no basta que Dios se haga presente. Su presencia debe ser advertida y reconocida por los hombres. 
Y para esto son necesarias dos cosas que Jesús pasa a imperar a continuación: “convertíos y creed”. 
Jesús las exige porque son necesarias para reconocer la presencia de Dios. Dios está presente. ¿Quieres verlo? ¿Quieres reconocerlo? conviértete y cree.

28) Porque el Reino de Dios es una persona, es Cristo y es por lo tanto
el Hijo, hecho hombre. De ahí que el misterio expresado como Reino de Dios, Reino de los cielos, debe entenderse como la “condición filial” de Cristo y de aquellos con quienes ha venido a compartirla.

Véase sobre este misterio, mi libro:
Horacio Bojorge:  «Salió el Sembrador a sembrar-se. La divina Re-generación y la Vida Filial. El secreto escondido en parábolas y revelado a los Hijos» Editorial Lumen, Buenos Aires 2015

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