ARDIENTEMENTE HE DESEADO
COMER ESTA PASCUA CON VOSOTROS
ANTES DE MI PASIÓN

EL
BANQUETE DE BODAS DEL CORDERO
HIMNO
DE CORPUS

¡Oh cuánto amor!
¡qué grande amor
prepara este banquete
de las fiestas de
bodas del Cordero
donde el más
pequeñito es el más grande,
donde el último
siempre es el primero.
Hazme pequeño, y
úngeme Señor
para el banquete de
tu amor divino.
Derrama en mi cabeza
tu perfume
y vísteme de lino.
Con el Aceite santo
de tu amor
perfumas al mendigo
y lo consagras como a
tu invitado.
Del siervo haces
amigo.
¡Oh cuánto amor!
¡Cuánto amor me
tenías
y yo no lo sabía!
En esta fiesta alegre
de tu amor
colmada está mi copa.
En esta santa fiesta,
en este día
mi alma… de amor
desborda,
desborda de tu amor
el alma mía.
Embriagada de gozo
con tu vino
quiero ofrecerte un
sorbo de este gozo
que me escancia tu
mano, dulce Esposo,
¡Ven a beber de mí tu
amor divino!
 

¡Cuánto tiempo
sentado junto al pozo
me pedías de beber y
no te daba
porque no sabía amar,
y no te amaba!
Mi alma también tenía
eterna sed de ti y no
lo sabía.
Hasta que tu fatiga
se encontró con la
mía junto al pozo.
Tu sed con la sed
mía.

¡Tú Dios-Amor,
Dios pordiosero
pordiosero de amor,
amas primero!
Yo andaba pordiosero
en mis caminos…
Tú me entraste en la
sala del banquete.
Tú lavaste mis pies
de peregrino
(¡Dios postrado a sus
pies ¿quién lo merece?!)
y te me diste en pan
y en dulce vino.
Y aunque tu amor fue
tanto,
más es lo que promete
más es lo que
prepara…
y es más lo que
adivino.
¡Oh cuánto amor!

P. Horacio Bojorge

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