EL MISTERIO DEL MESIAS
SIERVO DE DIOS SUFRIENTE
ISAÍAS 53

Porque
está tu esplendor

coronado
de espinas,
es
la rosa la flor
que
más se te avecina.
Porque
entrega la vid
su
sangre en el lagar,

pudiste decir:
¡Yo
soy vid de verdad!
Y
porque la mujer
que
sufre dando a luz,
por
el que ve nacer
se
olvida de su cruz,
nos
pudiste explicar
por
qué debías sufrir,
pues
no es posible amar,
como
Tú, sin morir.
Y
rosa, vid, mujer,
reflejan
esta ley
de
amor y padecer
que
les puso su Rey
para
prefigurar
qué
precio de dolor
tendría
que pagar
el
amor del Señor.
Todo
el que aspira a amar
como
Tú nos amaste,
ha
de poder pasar
por
lo que tú pasaste;
por
eso es que – quizás –
das
tu amor con medida,
pues si nos dieras más
nos
quitaría la vida.
 
¿Quién
osará pedir
la
gracia de este don
si
no puede sufrir
otra
crucifixión?
Dale
al espino rosas,
dale
vino al lagar,
da
hijos a la esposa,
da
valor para amar
¡Tú! ¡Que a amar nos conduces
y
a sufrir nos enseñas
fabricándonos
cruces…
pero
cruces pequeñas!

+++
Horacio Bojorge 
              

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