MITO I
EL LEONCITO INEXPERTO

Un leoncito nacido en el desierto,
que ignoraba las voces de la selva,
una noche de luna, a paso incierto,
se adentró con recelo en la maleza.
Llegado a un lago de agua apetitosa,
bebió a placer. Y ya iba a darse un baño
cuando se agita el agua. Algo lo roza.
Y viene a darle el gran susto del año
un grito espeluznante entre la broza.
Se le eriza de miedo la melena,
un terror frío le recorre el lomo,
siente la sangre helársele en las venas:
¡Es un monstruo! – se dice – ¡me las tomo!
Mas a punto de huir a la carrera,
Advierte – iluminándola la luna –
que era una rana la presunta fiera
que gañitaba junto a la laguna.
Se avergonzó de haber tenido miedo
por tan pequeña y tímida alimaña,
y habiendo recobrado su denuedo
le saltó encima y la aplastó con saña.
—oOo—
No hay que asustarse por el ruido que hacen
ciertas cosas que son desconocidas,
sin detenerse a examinarlas antes
por ver si justifican nuestra huida.
Se asusta fácilmente el ignorante
de cosas que a los sabios causan risa.
Pero si ríen ahora es porque antes
supieron dominar miedos y prisas.