GRACIAS MARIANAS EN MI VIDA DE FE y en MI VOCACIÓN

       MADRE PURÍSIMA

Venerunt mihi omnia bona pariter cum illa
Junto con ella me vinieron todos los bienes

 Hoy ocho de diciembre de 2023 a mis noventa años
recordaré, llena de gratitud mi alma, algunas gracias
de la Santísima Virgen Inmaculada 

  • Nací el 21 de noviembre de 1934, fiesta de la Presentación de la Virgen en el Templo
  • Fui bautizado un día once de febrero de 1935 conmemoración de las apariciones de Nuestra Señora Inmaculada en Lourdes a Bernardita (Bernadette Soubirous) a la que se le manifiesta como “Inmaculada”. Textualmente: Je suis l’Immaculée Conception.

Fue mi madrina de bautismo mi abuela materna, Felicia Gard y San Juan de Cervetti. Era devotísima de la Santísima Virgen de Lourdes y sin duda eligió ese día para mi bautismo en el templo parroquial de la población de San Ramón. Había contraído matrimonio con mi abuelo en el Santuario de Lourdes en Montevideo.

Ella era la quinta de las seis “Felicias”. Nombre trasmitido de madre a hija durante generaciones. Todas ellas devotas de la Sma. Virgen Dolorosa, de las cuales mi madre fue la sexta Felicia.

Las seis Felicias se habían ido trasmitiendo en herencia una pequeña imagen de vestir de la Dolorosa. Me inclino a creer que era posiblemente la imagen patronal de la primitiva imagen del altar de la población sorianense del Espinillo, mudada en 1801 a la actual ciudad de Dolores. La Imagencita estaba protegida bajo un costoso fanal o campana de vidrio. Había ido sucesivamente coronadas tras su boda con los  azares de novia.

Yo conviví toda mi vida de niño (caigo en la cuenta recién ahora) bajo la custodia de María en esa imagen protegida por un fanal y coronada con los azahares de las sucesivas Felicias; que fue la silenciosa custodia de mi hogar.

  1. María Báez se llamaba una sencilla joven que, criada desde niña por mi abuela me anunció el Evangelio y creí. Tengo aún viva la imagen de mi primer acto de fe ante el anuncio de Cristo y el Evangelio.

Esto sucedió por los años 1937 en la casa de la chacra de mis abuelos maternos.  Siendo niños pequeños mi hermano dos años mayor y yo, llegada la noche, puestas las trancas en puertas y ventanas y encendidas las lámparas de kerosene, Tía María, como le decíamos, porque se había criado como verdadera hermana de mi madre, nos acostaba y nos hacía rezar.

Una de esas noches cuyo recuerdo imborrable aún tengo presente como si estuviera ante mis ojos, nos presentó un crucifijo y nos dijo “este es Jesús el hijo de Dios que murió por nosotros para salvarnos de nuestros pecados”. Y yo, sin entender, creí en él. El entender vendría después. Me parece ver aún un crucifijo de los de madera negra de ébano con enmarcada en metal como sería más tarde el de mis votos de Jesuita

  1. Recuerdo haber tenido devoción mariana en ese primer decenio de mi vida, quizás en la segunda parte del decenio. Recién acostado y antes de dormir, rezaba el Padre nuestro y más de un Ave María por mis padres hermanos y seres queridos.
  2. Más tarde aprendí de memoria el “Bendita sea tu pureza”.
  3. Tuve impuesto el escapulario de la Virgen del Carmen.
  4. En una estampa de Nuestra Señora del Huerto que me dio mi abuela (que pienso de niña fue alumna de las Hermanas del Huerto) aprendí el Acordaós.
  5. Fue mi Madre la que me enseñó a rezar el “Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea”, es oración imperial hispánica a la Inmaculada que fue como blasón del Imperio español en el que nací.
  6. Mi primera comunión, tardía para esos tiempos de la Iglesia, tuvo lugar en el templo de la Inmaculada Concepción, adyacente al Colegio de los Padres Vascos conocidos como Bayoneses. Yo tendría unos catorce años y era ya alumno de segundo año liceal dictado en el anexo del Liceo Rodó, situado tocándose por los fondos con el templo de la Inmaculada, en la calle Río Branco. El templo está en la calle Julio Herrera y Obes entre Mercedes y Colonia.
  7. En segundo año de Liceo, junto con la primera comunión ingresé en la Acción Católica de estudiantes, que celebraba la Pascua en el Santuario de la Virgen del Carmen de la Aguada o, a veces, creo que en la del Cordón. Nuestro diminuto grupo de estudiantes católicos del liceo Rodó lo presidía “el gordo Genta”, un estudiante mayor ya en edad universitaria, que nos servía de nexo con los miembros de la dirigencia de la “Acción católica de estudianes”. Pronto fui el “delegado del Liceo Rodó”. La fiesta Pascual tras la misa o para prepararla se hacía en un local del templo de la Virgen del Carmen de la Aguada.
  8. En mis luchas adolescentes por la pureza, era invocar era invocar a María y desvanecerse la tentación
  9. Recuerdo que por esos tiempos escribí una oración en poesía que celebraba a la “Virgencita, Virgen Blanca, Virgencita provinciana” (y ya no recuerdo el resto). Recitarla me sumergía en un diálogo poético, cariñoso e íntimo, con ella. Una oración que (ahora lo pienso) me la inspiró Ella misma dictándomela como en  una conversación interna. Esa oración revelada me convocaba para una cita orante con Ella. Y era, a la vez, un lazo de cariño y ternura que unía mi alma adolescente a ella.
  10. La devoción al Inmaculado Corazón de María había ido iba creciendo previamente a mi ingreso en el noviciado de la Compañía de Jesús.
  11. Saltando ya a mi noviciado jesuita, recuerdo que en el segundo año de noviciado y antes de los votos canónicos de ingreso en la Compañía de Jesús (que ya eran perpetuos por dispensa papal exclusiva para esta Orden) me adelanté a pronunciar mis votos privados, llamados votos de devoción. Fue en el día de la fiesta de María Reina, cuya fiesta caía (creo) en el 22 de agosto y muy vinculada en mi interior, con la devoción al Inmaculado Corazón de María de Fátima.

En esa ocasión o en otra cercana, y si mal no recuerdo, fue mi consagración al Corazón de María. Desde entonces, el transcurso de mi vida Ella me ha seguido teniendo bajo su manto como suyo cosa que me da a sentir a menudocon auxilios y hechos significativos.

  1. El manto protector significado por el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen me ha protegido siempre. Aunque no siempre he podido llevarlo colgado al cuello en forma de escapulario, lo he llevado al cuello como medallas, entre ellas la de La Medalla Milagrosa.
  2. La Catedral de la diócesis de Tacuarembó y Rivera, está en Tacuarembó y dedicada a de San Fructuoso y Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Durante 13 años, su Párroco, Mons. Gutiérrez Ameztoy se tomaba sus vacaciones en noviembre y me pedía que lo supliese en su ausencia. La fiesta de la Virgen de la medalla milagrosa cae el 27 de noviembre. Mi cumpleaños el 21 del mismo mes, cae dentro de la novena. Por entonces yo fumaba y mucho. Deseaba dejar ese vicio, pero era un adicto. Uno de esos años, debe haber sido en la década de 1980, dejé milagrosamente del vicio de fumar durante esa novena.

Yo venía pidiéndole tres gracias, 1) que me quitara el deseo, 2) que no me costara dejar el vicio y 3) que dejara de fumar antes de enfermarme. Pues ella me lo concedió y bien milagrosamente cumpliendo al pie de la letra mis tres deseos entre mi cumpleaños y su fiesta.

  1. La Figura de María a través de los Evangelistas: El libro sobre La Virgen Santísima según los cuatro evangelistas, es otra gracia inmensa que a la vez me hace sentir elegido por Ella para esa tarea. En la década de 1970, había conocido a Julieta Arocena, una ferviente devota de la Parousía, la segunda manifestación de Jesucristo y de los Corazones de María y los Santos Ángeles. Su casa en el barrio Pocitos era como un santuario en el que se daban conferencias y retiros. Yo era invitado a dar charlas o conferencias en su casa. A finales de 1974, siendo Monseñor Parteli Arzobispo de Montevideo acercándose ya el Adviento, Julieta, que conocía al Párroco de la catedral, consiguió que se le concediera dar organizar conferencias de Adviento en la Catedral. Para mi sorpresa me pidió que las tomara yo.

Puesto a pensar los temas, recibí la inspiración de dedicar los cuatro miércoles de Adviento a examinar y meditar cómo presentaba a la Santísima Virgen cada uno de los cuatro evangelistas: Marcos, Mateo, Lucas y Juan. Y así, las conferencias se anunciaron en las carteleras de la Catedral como: “La Figura de María a través de los evangelistas”.

Las conferencias fueron bien concurridas y creo recordar que Julieta me sugirió la posibilidad de publicarlas como libro. Yo había puesto por escrito cada conferencia.

Fue el primer libro aceptado por una editorial. Fue la editorial Ediciones Paulinas la que aceptó publicarlo. Salió de imprenta en setiembre de 1975 (de cara a la llegada del siguiente Adviento), dentro de colección Evangelio y Vida, con el título “La Figura de María a través de los Evangelistas” Esa primera edición fue de 2.200 ejemplares. Siete años después, Ediciones Paulinas imprimió en julio de 1982, 3.000 ejemplares, en segunda edición con nueva presentación.

  1. Traducciones y reediciones.

Al Portugués (Brasil 1977 – 3000 ejemplares y varias reediciones), al Inglés en Estados Unidos y en Lejano Oriente (1977 y reediciones), al Holandés (1977), al Japonés, al Coreano 1988.  Reediciones españolas por Fundación Gratis Date y por Razón y Fe

  1. La quinta edición hoy vigente Se titula “La Virgen María según los Evangelistas” la imprimió en Bueno Aires Lumen. Contiene dos apéndices: 1) “El Género literario Evangelio y 2) Lucas médico griego.
  2. Venerunt mihi omnia bona pariter cum illa: Con su venida recibí todos los bienes

 

 

 

 

1 comentario en «GRACIAS MARIANAS EN MI VIDA DE FE y en MI VOCACIÓN»

  1. Que bonita su relación filial con la Virgencita padre! Quizá por ver cuanto la quería ella ha ido acercándonos a Vd. y como consecuencia tiene el montón de hijas que tiene hoy en día… Y también nosotras, con su guia, la veneramos como la Mujer que Dios eligió para bien de toda la humanidad. Gracias padre por compartirnos el bonito camino de su relación con la Madre de Dios.

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