LA LUJURIA ES DEMONÍACA (19)
LAS EXPERIENCIAS DE EUTIMIA [4 de 12]

Vejaciones auditivas
Primero Padre le
cuento, que cuando me empezaron a pasar estas cosas, si bien en el momento yo
tenía la seguridad de que era el demonio, todo era nuevo, creía que me estaba volviendo
loca. 

Para gloria de Dios, hizo que me encontrara con gente que conocía del
tema, las que me ayudaron mucho.
Bueno, después que volví de mi primer retiro carismático, al otro día creo, escuché como gritos.
Eran gritos desgarradores. Pensé ese es el infierno. O sea no estoy segura de
si Dios hizo que escuchara el infierno o si fue una vejación. La cosa es que
los escuché y me asustaron mucho, me puse inquieta. No estaba orando, estaba
caminando hacia la vereda. Eran gritos
los podía escuchar y estaba como mareada. Creería que sí, que fue una vejación
.
También durante ese primer retiro mientras estaba en misa escuchaba que un niño gritaba detrás de mí, como pidiendo
auxilio
. Y en una de las misas durante el retiro, a mi lado, oía una voz que me decía YO SOY TU DIOS NO LO
MIRES A ÉL. Yo estaba viendo al Señor en la eucaristía. Pero no eran
locuciones internas, eran palabras como cuando alguien te habla, las escuchaba muy bien.
Vejaciones intelectivas: A veces me ha
pasado que las tentaciones irrumpían tanto en mi cabeza que eran ya perturbadoras.
Es como que dejan de ser tentaciones se
convierten en algo que te atosiga, como con golpes aturdidores [Nota: Obsesividad que produce confusión) 
Vejaciones visuales: El ejemplo de la
paloma negra que ya le conté.
Accesos: Esta palabra, por gracia de Dios, me
la trasmitieron. Es cuando el demonio toma una parte de tu cuerpo. Sin tomar tu
alma. Bueno me ha pasado que toma mis manos, piernas y por más que haga fuerza
para irme, él las maneja.
También me venía el pensamiento de que estaba poseída, pero entonces
fui a consultar a un sacerdote que hace exorcismos a preguntarle y me dijo que no tenía nada.
Aparte comulgo y oro mucho.
         Algo que me llama la atención en todo esto es que, siendo así que yo nunca
tuve relaciones sexuales con hombres, (si bien por ahí me ha pasado con dos
chicos que me tocaron) nunca había tenido experiencias de penetración. Y el demonio me veja en esa área. Porque no se trata de que yo esté reviviendo experiencias tenidas antes. Yo creo que quiere pervertirme, aficionándome a esas sensaciones. Por eso oro para que Dios no lo permita. Pero
la pureza sale del corazón, como dice la palabra. Porque yo en vez de complacerme con eso lo rechazo como una violación. Por ello que Dios no permita
que mi corazón se manche. ¡Gloria a Dios!, después explicaré más sobre estas
vejaciones sexuales”
Una vez, por
gracia de Dios, llegó 
a mis manos un libro (no recuerdo título ni autor),  donde decía
los motivos de por qué el demonio ataca distintas áreas del alma o del cuerpo de una persona. Es gracioso porque sin
querer meterme a investigar sobre estos hechos, el Señor me ponía libros o gente que me iban enseñando sobre la naturaleza demoníaca de estos hechos. Porque no siempre una se da cuenta, cuando le sucede algo así, de que es un ataque del demonio. Es como que te golpea una piedrita y no se sabe de dónde viene, si es que alguien te la tiró o te cayó de casualidad.
Bueno, según el autor de ese libro que le mencioné, los motivos por lo que suceden estas cosas eran si mal no recuerdo:
·       Ataca una herida de la infancia o trauma.
·       La zona de una debilidad o pecado.
·       Dios lo dispone para hacer vivir una experiencia mística y hacer crecer al
alma. O para fortalecernos en el ejercicio de rechazar el mal aunque sea atrayente y seductor.

Eutimia.

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