LIDIA: PEREGRINA
HACIA JESÚS RESUCITADO [1]
EL VELO

Lidia eligió esta foto para perfil suyo. Ella es esa niña herida en un brazo pero que extiende su mano hacia el Arco Iris en su deseo de comunión con el Señor que es Sol de justicia y lluvia de gracia y es un nombre de Jesucristo según enseña san Mateo 5, 45.
En uno de sus primeros correos electrónicos, ella me había escrito esto: 

Cuando
era niña supe que el arco iris era un símbolo entre Dios y el hombre, y cuando
me abandonaron le dije a Dios que cada vez que me sintiera triste me enviara un
arco iris para saber que estaba conmigo.

Siempre lo hizo. Nunca me faltó el
arco iris.



Pero un día de estos de dolor fue diferente
El arco iris estaba
invertido como una sonrisa, era pequeñito yo lo vi

Le envió la foto. No está
manipulada. Así como lo ve así la tome. Sé que Dios me ama aunque no puedo
sentirlo ahora. 


MI PEREGRINAR HACIA JESÚS RESUCITADO
¡LITERALMENTE! ¡PEREGRINAR! 

PRIMERA PARTE
LA EXPERIENCIA DEL VELO DE LA PEREGRINA 


¡Padre Horacio! 
Qué lindo decirle Padre, (sé que Papito Dios, no se enoja).Y es que cuando inicié a escribir la palabra «Padre» ¡me sentí tan llena! Nunca, nunca dije la palabra papá o padre. 
        ¡Pero bueno! lo que le quería contar es que hace más o menos un año ya tenía la fuerte idea de usar la mantilla. Todos los años al ir a celebrar el mes del Santo Rosario pensaba: ¿Por qué no me pongo madrileña (mantilla, velo) para hacer un gesto diferente en este mes ante Jesús Sacramentado y la Virgen? Podría ser únicamente este mes. 
       Pero luego pensé: ¡seguramente todos van a pensar que quiero destacar ya que nadie la usa! ¡Y así deseché la idea! 
       ¡Yo no sabía que era considerada como un sacramental. 


       Pero ahora, en oración, por la noche y mañana, será mi manto de amor y protección de mi esposo. Será mi regalo a él en consonancia a que me entrego a su voluntad al iniciar el día. (Me escuché muy presumida con eso del regalo. Es cierto que nada puedo darle yo a Él, pero lo digo con amor).
        Me da tristeza que nadie ahora quiera usar el velo. Porque a causa de esa abstención universal, me veo impedida de usarlo en público según es mi deseo.
       ¿Por qué lo que realmente es bueno ha pasado a ser en nuestra sociedad calificado de absurdo? Creo que es únicamente porque estamos escuchando más al mundo que a Dios. 


        Creo si no me equivoco (y si lo hago quite la ignorancia en mi) que Jesús al momento de orar se cubriría con su manto. Cubrirse ante el Señor es símbolo de la importancia de manifestarle respeto y obediencia que se traducen en amor hacia Aquél con quien una se encuentra en comunión. Si  ÉL (Jesús) es el que todo lo hacía ¿Por qué nosotros cuestionamos tan dulce gesto de amor hacia el amor?


        Se agolpan en mi mente tantas inspiraciones hermosas sobre este particular de la mantilla, que ya quiero que sea mañana para ir a comprar la mía. Al igual que la chica del relato que Usted me envió y que recoge en el segundo tomo de su libro Me quiero casar, como algo que «la esposa debe saber», yo también había pensado en hacer una especie de ceremonia para darle mi SÍ esponsal al Señor, pero no lo hacía. 


         La razón era, ahora lo advierto, porque aún no había llegado la inspiración del velo. 
        Y es que Mi Esposo Jesús me lleva paso a paso, porque sabe las heridas que traigo, y nunca me presiona, es «el Esposo perfecto». Lidia 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *