NO SÉ LO QUE ME PASA CON MI ESPOSO (2 de 2)

Querida hija en el Señor:

En estos días el Señor te me trae repetidamente a mi
pensamiento con la moción o impulso de volver sobre tus tristezas y tus iras
con tu esposo, que tanto te hacen sufrir y te llenan de culpas, para
iluminarlas con el reflector de su divina sabiduría.
Dice San Ignacio de Loyola en la regla 14 de la primera
serie de sus reglas para discernir de dónde vienen nuestros pensamientos y
estados de ánimo:
[327] «La decimocuarta [regla]. Asimismo se comporta [el tentador] como un
caudillo, [jefe militar] para vencer y robar lo que desea; porque así como un
capitán y caudillo del campo, asentando su real y mirando las fuerzas o
disposición de un castillo, lo combate por la parte más débil: de la misma
manera el enemigo de la naturaleza humana, rodeando, mira en torno todas
nuestras virtudes teologales, cardinales y morales, y por donde nos halla más
flacos y más necesitados para nuestra salud eterna, por allí nos bate y procura
tomarnos».
En mi primera respuesta, todo mi esfuerzo estuvo en
mostrarte que lo que te atormentaba el alma era una tentación del enemigo. A
eso le llama San Ignacio sentir y conocer, advertir y discernir lo que pasa en
mi alma sin que yo lo provoque y sin que lo sepa gobernar, de modo que en vez
de dominar mis pensamientos y estados de 
ánimo, ellos me gobiernan y dominan a mí. Es lo que llamo violación del alma.
Ahora, el Señor me pide que te invite a examinar el castillo
de tu alma para ver cuál es el punto débil por el cual el malhechor logra invadir y
saquear tu alegría y tu paz y procura usarte para destruir por ti misma lo que más amas. 

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