RE – SIGNACIÓN: JOSÉ MARÍA PEMÁN Sabiduría de la Cruz de Jesucristo

La Cruz de Cristo es el Gran Signo que re-signa, es decir: cambia el sentido de todo: las Re-Signa. La fe católica ha dado vuelta del revés la visión mundana de la vida humana. Este video en que se declama este poema del gran poeta hispánico José María Pemán, interpretado por un alma profundamente penetrada de las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Cridad, expresa algo que sólo el alma redimida por Cristo podrá entender.  Nos prepara para la Semana Santa y su Re-signación o Re-conversión en Pascua. La cultura Hispánica del mundo que aún conservan muchos indo-hispanos, es portador de esa paradógica sabiduría del amor de Dios:

RESIGNACIÓN – POEMA DE JOSÉ MARÍA PEMÁN

Tomado del sitio de Mons. Alberto José González Chaves https://youtu.be/LQfBY6wjyLg?si=ccfoBZuZwlIyd11z

José María Pemán (1898-1981)
http://www.tiempodepoesia.com/tiempo/grandespoetas/jmpeman6/jmpeman6.html

San Pablo expresa esto así «Todas las cosas  cooperan para el bien de los que aman a Dios»
inclusive las adversas
Y los sabios refranes hispánicos lo plasman así:
«no hay mal que por bien no venga»
y Santo Tomás enseña que Dios no sólo permite el mal
sino que lo manda y lo ordenaa  bienes mayores que Él saca de esos males 

RESIGNACIÓN
José María Pemán

Bendito seas Señor
por tu infinita bondad,
porque pones con amor
sobre espinas de dolor
rosas de conformidad.

Qué triste es mi caminar,
llevo en mi pecho escondido
un gemido de pesar,
y en mis labios un cantar
para esconder mi gemido.

Mi poesía soñadora
es agua murmuradora
de corriente mansa y grave,
que, al murmurar, no se sabe
si es que canta o es que llora.

Y es que temiendo Señor
que este mundo burlador
se burle de mis pesares,
voy ahogando entre cantares
los ayes de mi dolor.

No quiero que en mi cantar
mi pena se transparente
quiero sufrir y callar
no quiero dar a la gente
migajas de mi pesar.

Tú sólo, Dios y Señor,
Tú que por amor me hieres,
Tú que con inmenso amor
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres.

Tú sólo lo has de saber,
que sólo quiero cantar
mi secreto padecer
a quien lo ha de comprender
y lo puede consolar.

Bendito seas Señor
por tu infinita bondad,
porque pones con amor
sobre espinas de dolor
rosas de conformidad.

Será el dolor que viniere
en buena hora recibido.
Venga pues, lo que Dios quiere.
¿Qué importa verme yo herido
si es mi Dios el que me hiere?

Yo no me quejo Señor,
yo sé que es gozo el dolor,
si se sufre por amar,
y el padecer es gozar
si se padece de amor.

Sé que para el peregrino
que busca el placer divino
de padecer de amores,
las espinas del camino
se van convirtiendo en flores.

Yo no me quejo Señor,
quiero por amor gozar
la locura del dolor,
quiero hacer mi vida altar
de un sacrificio de amor.

Vivir sin pena de amores
es triste vivir sombrío,
como el del agua de un río
que, sin árboles ni flores,
va por camino baldío.

Vivo de falsa alegría
yo no te envidio, que el día
que fuera mi vida así
temblando de horror diría:
«Dios se ha olvidado de mí».

No huyáis penas y dolores
con flaqueza de cobardes,
ni busquéis falsos amores
que mueren como las flores
con el morir de la tarde.

Saber sufrir y tener
el alma recia y curtida
es lo que importa saber,
LA CIENCIA DEL PADECER
ES LA CIENCIA DE LA VIDA.

No hay como saber sufrir
con entereza el dolor,
para saber combatir,
que el dolor es la mejor
enseñanza de la vida.

El ayuda con su mano
las empresas duraderas
del vivir fecundo y sano,
él sabe aventar el grano
la suciedad de las eras,

él nos enseña a tener
siempre el alma apercibida,
y a esperar y a no temer,
y a dar su justo valor
a las cosas de la vida.

Nos enseña a caminar
por la vida y a luchar
con ánimo bien templado
para no desesperar
ni aun esperar demasiado.

Es saludable lección
para las nobles pasiones,
cauterio del corazón
freno de las tentaciones
y escuela de perfección.

Por eso Dios y Señor,
porque por amor me hieres,
porque con inmenso amor
pruebas con mayor dolor
a las almas que más quieres.

Porque sufrir es curar
las llagas del corazón,
y sé que nos has de dar
consuelo y resignación
a medida del pesar.

Por tu bondad y tu amor
porque lo mandas y quieres,
porque es tuyo mi dolor,
¡Bendita sea, Señor,
la mano con que me hieres!

José María Pemán

3 comentarios en «RE – SIGNACIÓN: JOSÉ MARÍA PEMÁN Sabiduría de la Cruz de Jesucristo»

  1. Gracias por este valioso auxilio espiritual que enriquece la oración continua, en la proximidad de la Gran Semana. No son solamente heridas de Dios las heridas místicas, el dardo del Ángel de Santa Teresa y del Santo Padre Pío: Pemán, con sabiduría y dulzura nos permite compender que el amor de Dios nos cerca en cada circunstancia; solamente lo discernimos con las tres teologales activadas, por gracia. Un peldaño más para acercarnos en gratitud y contemplación al Crucificado. ¡Cuánto nos ama Dios!

  2. Yo quiero sufrir, Señor; /quiero por amor gozar
    la dulzura del dolor; /quiero hacer mi vida altar
    de un sacrificado amor.

    Se entinde el «muero porque no muero» de S. Teresa de Jesús y de San Juan de la Cruz.
    Ya que se ha de sufrir, que me ayude a transformar mi vida, en altar de sacrificio.

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