RECLINATORIO NAVIDEÑOAntonio Caponnetto

«Y llegándose a él un escriba,le
dijo: 
— «te seguiré adonde quiera que
fueres». 
Jesús le respondió: 
— «Las zorras tienen cuevas y las
aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la
cabeza»
Mateo 8,18-20
Te jura un escriba 
–que en tu comitiva
– donde fueres, marcha,
al llano o al monte 
–o en el horizonte
– con piedra y escarcha.
Le das la respuesta 
–toda sangre y gesta
– duro sacrificio:
seguirte es la serie 
–de sed e intemperie
– sin nunca armisticio.
Hay nidal y hay grutas 
–las visibles rutas
– con raposas y aves,
pero Tú no tienes 
-ni acaso lo ordenes
– refugios o naves.
Como en el comienzo –apenas un lienzo
– sobre paja y heno,
para que celebre 
–tu gloria un pesebre
– mi Dios nazareno.
No hubo un cabezal –en aquel portal –
ni camastro alguno,
tu madre fue lecho –yacija su pecho –
tu pan el ayuno.
Pasaron centurias –con arduas penurias –
de adviento y de espera,
ni en la misma Roma –ya sin la Paloma – aman
tu testera.
¿Reclinas en dónde – si la Fe se
esconde – si el Pastor va errante?
¿en qué sitio afincas –cuando el alma
hincas – en ruego abrasante?
Tu pequeña grey –como hiciera el buey –
quiere darte abrigo,
ladéate  Niño –que espada me ciño –
por ser tu testigo.
Inclina esa frente –de siervo doliente –
bendita cimera,
aquí en esta cuna –donde el tiempo aúna –
la edad postrimera.
Tu cabeza escora –llegada es la hora –
lo anuncia la luz,
te doy mi litera –mi antigua bandera –
¡Ven Señor Jesús!
ANTONIO CAPONNETTO

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