ROSALÍA [7 de 10]
LUCES Y SOMBRAS

SER ESPOSA

PARA EL
SEÑOR
ESE ES EL YUGO MEJOR

LUCES Y SOMBRAS
11 de abril. 2019
¡Hola padre!
Le escribo para contarle mis «luces y
sombras»….
 Desde nuestra charla en Skype y mi Sí a mi Señor he
pasado por varias situaciones.
Algunas luces han sido descubrirme besando mi anillo denario
como gesto a mi esposo… y haber recibido como regalo el verlo a Él como un
esposo celoso que me decía «¿qué haces?, ¿dónde vas? Si yo te quiero
conmigo…” 
En otra oportunidad me surgió ir a la capilla para visitar el Santísimo
como si fuera a ver a mi amado… 
Y pude hacer un examen de conciencia profundo
y hoy confesarme.
No sé si algunas son cosas «cursis» por
decirlo así… yo la verdad las viví con mucho gozo.
Pero también tuve esos pensamientos que me amargaron:,
mis sombras. El domingo pasado, por ejemplo, estaba como muy abatida, no recuerdo
ahora exactamente que me pasó, pero estaba como abrumada, triste. Y sé que ese día,
por ejemplo, eliminé a Román de mis contactos como algo de desprendimiento… 
Pero acá estoy, varias veces deseando volver a contactarlo por otro medio, lo
cual es tonto, lo sé, pero es una tontería que me ocupa el pensamiento y no sé
porque soy tan necia de ya no poder olvidarme de una vez de él. Incluso si le
he llegado a enviar un mensaje desde Facebook no se bien para qué… 
Así que así estoy padre. Creo que más vigilante a los
pensamientos, aunque aún no con la suficiente fortaleza espiritual para salir
de una vez de ellos.
Cuando tengo luz padre, recuerdo pedirle al Señor por
Ud. y le pido siga rezando por mí. 
¡Muchas gracias!!!! Rosalía
  
RESPUESTA DEL PADRE – 1era PARTE
11 de abril. 2019

Querida Rosalía:
Lo que te está sucediendo es la muy conocida y
beneficiosa alternancia de consolaciones y desolaciones.

«Si ladran Sancho es señal de que avanzamos»
decía el Quijote.

El Señor lo envía para que nos avecemos a distinguir
lo bueno de lo malo. Y para reiterar nuestro rechazo de lo malo y nuestro
volver una y otra vez a buscar y recibir lo bueno.

La tristeza de las
ausencias vigoriza la alegría de los regresos. Y de ese vaivén se alimenta,
fortalece y vigoriza nuestra adhesión al bien. 
Hay una especie de tacto espiritual que nos permite
palpar la suavidad del amor esponsal, sin que podamos ver al esposo si no es
por la fe, que es una especie de visión espiritual, de la imaginación del
Espíritu, que es capaz de ver lo invisible con los ojos interiores.

          En la desolación, por el contrario, interviene la ceguera de la carne, de lo instintivo, el reclamo del animalito, o la insumisión del ángel rebelde, o la falsa compasión hacia sí misma que infunde el diablillo que se hace el interesado compasivo. Como se le aparece a Jesús en el Huerto acariciando a su enanito: «¡Qué mal te trata tu Padre celestial, mirá yo que tierno/a soy con mi hijito!»
            Jesús te quiere transfigurada, espiritualizada, libre interiormente de las sujeciones terrenas de las hormonas y tus ciclos. Todo lo carnal en cuanto que es creado por Dios es bueno. Pero en cuanto insumiso al gobierno de la razón y a la voluntad, puede obrar como obstaculizando la continuidad del trato amoroso. 
            Como nuestros ojos necesitan parpadear para mantenerse húmedos, pareciera que nuestros ojos espirituales que ven en los momentos de consolación, necesitaran de esos parpadeos y hasta un poquito de lágrimas para que, al volverlos abrir en la consolación, podamos ver al Novio.
            Ya estás experimentando el ascenso precipitado de la curva en la gráfica de tu relación esponsal. Una vez que la novia da el Sí, como lo diste el otro día, empieza el novio a visitarla y a enviarle regalos de consuelos, inspiraciones, quietud, fuerza para el bien (como bloquear a Román), cortar amarras… adherirse el alma. 
             En la medida en que secundes activamente esa relación amorosa, la fomentes, la alimentes, como una llamita que calienta e ilumina tu alma, la protejas del soplo de pensamientos intrusos que la hacen parpadear casi al punto de extinguirla, el fuego irá creciendo e inflamando cada vez más tu interior, tus pensamientos, deseos, voluntad, sentimientos… irá calentando, transformando, purificando, salvando… incluso físicamente: tu cerebro, tu hipófisis, tu cerebelo, tus glándulas, hormonas… y a regirlas con el Espíritu de la santidad. La Caridad… relee a menudo y medita 1ª Corintios 13… Efesios 1, 1 ss. y Efesios 6. Catecismo 1602
           Cuando una elige a alguien, renuncia a todos los demás. 
En la medida en que habiendo sido elegida y llamada (por el hecho de haberte creado mujer y haberte bautizado) y rescatada de tus pecados y, a pesar de ti misma, amada con amor tenaz, invencible, inquebrantable, en la medida, digo, en que Él vaya venciendo «dragones» que queman con el fuego de su aliento y de sus bocas, de sus discursos falaces y engañosos, promesas de la serpiente, en esa medida, mirarás hacia el valle profundo en que vivías como desde lo alto de una cuesta. 
           El Señor te llama y quiere hacerte subir por una escala como la de Jacob, por la que los ángeles bajan y suben, comunicando la carne y la tierra, con el espíritu y el Cielo.
Lo único que espera El Novio de ti, es que le seas fiel y dócil. 


Me impresiona lo que dice el Señor en Mateo 8, 18-22. Léelo, medítalo, recíbelo como una confesión de tu novio, el que te quiere Esposa, como una sincera confesión en la que pareciera que se hace mendigo de tu amor. Presiento que habiendo creído en que te ama y haberle dado tu sí, Él te ha hecho capaz de entender ahora que por eso mismo ha empezado a manar de la roca de tu corazón viejo, un agua de la que El Verbo hecho hombre, está sediento.
Yo veo lo que está sucediendo con tu alma a la luz de la escena de

la Samaritana junto al Pozo de Jacob. «Si conocieras el don
de Dios, Tú le pedirías». Ella aún no lo había conocido. Pero tú ya lo has
conocido y ya está manando de ti misma la fuente del Espíritu que es la mujer
en el designio divino. Jesucristo te ha sanado y salvado para que le brindes tu
amor, porque está sediento de ti.



Te mando en adjunto el himno de Corpus que me entregó hace años, creo que renovará tu gozo en la Eucaristía, pozo del encuentro.
Y de tus entrañas manará una fuente de aguas vivas que saltan para (dar) vida… eterna. Y la maternidad espiritual te brindará un gozo sin sombras… y ya no añorarás lo que hoy te hace sufrir.


11 de abril
RESPUESTA DEL PADRE – 2da PARTE
Postdata a mi anterior
Releo y veo la expresión «no sé si estas cosas son cursis»
¿Sientes al oído el jadeo del aliento de fuego del dragón envidioso que acusa de cursilería a la caridad?
Te mando a este enlace de mi blog, para que leas el diálogo de Caín contra Abel 
https://elblogdelbuenamor.com/2019/03/de-que-hablaron-cain-y-abel-1.html.
         Lo mismo hizo contigo el demonio burlón. Ridiculizó la gracia sublime de la caridad. Todavía no lo percibiste como pensamiento intruso. Ya te irás ejercitando en ver hasta qué punto ese Violento viola tu mente como violador. Y es peor y más dañina la violación del alma que la del cuerpo. 
          Mira estos otros enlaces
https://elblogdelbuenamor.com/2013/01/la-serpiente-y-la-tentacion-la-mujer.html
https://elblogdelbuenamor.blogspot.com/2014/01/atencion-lo-interior-jazmin-recibio.htm
Y anota para poder volver sobre ellos
Te adjunto un archivo con el texto de San Ignacio para el Examen General de Conciencia
Atiende especialmente a su sintética enseñanza sobre los pecados de pensamiento y en especial al número 32.
Padre Horacio

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