CORINA: LO QUE ME SUCEDIÓ BAJO EL VELO [4 de 6]

TESTIMONIO DE CORINA

«El velo recoge el alma para orar, encontrarse con Dios  y consigo misma»

Querido Padre:
Me impactó mucho lo que decías con respecto a esto de que las mujeres se cubran la cabeza con un velo a la hora de entrar en oración con el Señor. Pues así lo hice y no puedo detallarte bien lo que se siente pero simplemente decirte que hay una sensación tan profunda de recogimiento, de intimidad, de encuentro, de desnudez ante la presencia de Dios que lo sentí tan Padre, y yo tan Hija.
           En un momento entraron mis dos pequeñas hijas a la habitación y me preguntaron qué estaba haciendo y les conté que estaba hablando con Dios y ellas me pidieron un velo también para hablar con Dios, y así fue que les busqué una a cada una y les puse en la cabeza y tengo foto de ello! ¡Fue realmente emocionante! ¡Y deseo que ellas, de a poco, tomen esto como un maravilloso hábito!
           Gracias por darnos tanto entendimiento en algo que yo ni sabía por qué lo hacían antes y qué representaba… Hoy para mí es muy sagrado y no dejaré de hacerlo cuando entre en oración.
¡Veo también en EWTN cuando hacen la «Coronilla cantada» que algunas mujeres tienen puesto el velo! ¡Qué hermoso! ¡Gracias padre!
           Quiero sumarte algo a mi anterior testimonio del velo. ¿Sabes? estos dos días que he andado por la calle en el auto haciendo cosas no sé si es mi percepción o la fantasía pero me he sentido muy mirada por diferentes hombres que justo paraban en un semáforo junto a mi coche o nuestros coches se cruzaban en las esquinas y sus ojos me miraban de una manera que tú ya sabes tratando de provocarme. En muchas ocasiones me sucedió un sensible pudor mezclado de sensualidad y gusto por esas miradas (esto era antes de tu aparición en mi vida con tu amorosa guía) dejándome seducir por esas miradas de los hombres.
           Pues ahora Padre, me sucedió que en cada una de esas miradas simplemente reconocí lo que se venía (tentación) y bajé mis ojos y automáticamente pensé en mi velo, el cual puedo decirte que hasta lo sentía en mi cabeza. Y ese profundo recogimiento que me venía automáticamente alejaba todo esto de las miradas y me venía al entendimiento una profunda y amorosa protección de Dios.
Padre, jamás en mi vida experimenté algo igual. Me sentí tan amada, tan protegida, tan cuidada y tan apartada de todo que puedo decir el velo tiene un efecto sagrado permanente.
Con todo mi cariño Tu hija, Corina.

Días después Corina agrega esta experiencia en la que el velo parece haberla dispuesto para recibir una locución interna y, ulteriormente, una gracia de  recogimiento infuso bajo el velo:

Querido Padre mío:
“Anoche, mientras las niñas estaban entretenidas con unas acuarelas y yo ordenando ropa, sentí el deseo de aprovechar ese momento para ir a mi cuarto y orar con mi velo. Cerré la habitación quedando a oscuras allí y sintiendo la brisa de aire fresco de la ventana. Alrededor mucho silencio. Me puse el velo y fui sintiendo ese profundo recogimiento de entrar «en el espacio y tiempo para Dios».
           Fíjate que siempre me costó poder lograr ese recogimiento para entrar en oración profunda pues siempre me distraía algo y ahora ya no. ¡Qué gracia tan maravillosa! Y pensaba en la profunda revelación y misterio que esto tiene el velo. Mientras tanto comencé a sentir como que estando con mis ojos cerrados mi alma, creo, se sumió en una profundidad nunca antes experimentada. Es como que me fui a una parte muy adentro de mí jamás antes vivida.

NOTA: Muchas son la que han tenido y descrito esta o parecidas experiencias. Bajo el velo es como si se encontraran consigo mismas, como se descubrieran a sí mismas, pero como nunca antes se habían conocido a sí mismas. El velo es como un túnel que conduce hasta un Yo más profundo que les era desconocido y que, aun dentro de sí mismas, sigue de alguna manera envuelto en un velo espiritual que oculta su propio misterio, porque ellas mismas son misterio para sí mismas, o misterio que las habita.

            Y mientras oraba en agradecimiento por dos hermanas y pidiendo por sus necesidades, pude escuchar claramente una voz de varón que me habló mientras yo oraba por ellas diciendo: «¡Tú me llenas de un gozo profundo mujer!».
            Yo primero pensé que era algo de mi mente, mi imaginación  y trate de seguir concentrada en lo que estaba pidiendo al Señor pero esa frase volvió a resonar por última vez ya un poco más fuerte y me detuve a escucharla y después de esto me quedé absorta en lo que acababa de oír (no con los oídos sino con el alma) Y fueron unos instantes de profundo silencio que quedé allí sin poder decir nada cuando una de mis hijas finalmente entró en la habitación notando la ausencia de mamá en la sala.
               Salí de mi habitación en un estado de profunda paz, serenidad absoluta y como que me costaba volver a lo que estaba haciendo , es como que estaba «volviendo» a mis sentidos de a poco para retornar a la actividad dejada antes. Anoté esto que «escuché» anoche para hoy compartírtelo.
               Padre querido, estoy totalmente feliz por este «santo regalo del velo» que tú has hecho a mi vida en la revelación del misterio del velo y las gracias que ha traído a mi vida y las de tantas hermanas que han sentido «la dulce y santa decisión de utilizar el velo». ¡De lo que nos estábamos perdiendo!
 Tu eterna hija. Corina

4 comentarios en «CORINA: LO QUE ME SUCEDIÓ BAJO EL VELO [4 de 6]»

  1. La lectura del libro del Ëxodo, en la misa de hoy martes XVII tiempo ordinario, decía que Moisés entraba en la tienda para hablar con Dios. Mientras estaba allí, un velo se interponía cubriendo la tienda. Cuando Moisés salía, desaparecía el velo (la nube). En otro texto dice que Moisés salía de la tienda del encuentro con su rostro transfigurado. Recordé todo esto del Blog. me alegré mucho. Me uno a lo que dice Corina. Por muchos años usé el velo y no se si por él, pero pese a mi trabajo exigente y de larga jornada, la hora de oración de la mañana transcurría en total concentración con el Señor… Ahora, después de no usarlo hace un tiempo, siento que me cuesta concentrarme para rezar. Casi que me asaltan las distracciones. Con lo que voy aprendiendo en el Blog, me propuse esta semana reponer el velo. A ver!!

  2. Según el testimonio de Corina, el velo conduce a la oración de recogimiento, donde (como enseña Santa Teresa de Jesús en varios de sus libros, Dios toma nuestro entendimiento (pensamiento) y obra en nosotros con una especial presencia, dejando como signo la gran paz interior. Se llama recogimiento, porque se recogen los sentidos, las potencias del alma y la voluntad queda libre para estar con Dios (amando. no razonando). Si el velo es un sacramental, es entonces un instrumento de la gracia, por lo tanto no es de extrañar que si se es fiel a su uso con sentido de lo sagrado, el Señor siga obrando maravillas en ese momentos y dejando caer sus frutos a lo largo de la jornada como le pasó a Corina. Gloria a Dios! y bendito P. Bojorge que nos introduce en estas colmenas del Amor, como «El Amigo del Esposo». Qué dicha!!

  3. Los temas del Blog me toman la mente y el alma, de modo que voy dando vueltas y dando vueltas al contenido.
    El velo que resguarda lo sagrado…. Recuerdo que en la liturgia en latín que la viví hasta mis 13 años, con el esfuerzo de aprenderme bien los diálogos con el sacerdote, qué decía al rezar el Canon Romano.. observaba: que el sacerdote entraba con el cáliz en las manos, cubierto por un velo; al abrir el sagrario, un velo cubría la puerta, velaba la verdadera «Sancta Sanctorum», dejando detrás el copón con las sagradas Formas; a su vez, el copón que allí se guardaba, se cubría con un velo blanco… Qué solemnidad que va siendo barrida por el secularismo y el relativismo de dentro y de afuera… Se conserva en la Misa Tradicional y en EWTN, según veo. Deo gratias!!

  4. Olvidé decir que por lo visto, llevábamos todas las mujeres, niñas y grandes, el velo o mantilla. Además, en el Colegio teníamos «el velo de uniforme» de modo que al ir a Misa, todas igualitas!! Dignidad, valoración…. Basta po hoy.

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