DEL DIOS PARIENTE AL DIOS PADRE
EN LA SANGRE DEL HIJO
Martes de la 5ª Semana de Cuaresma

EN LA ANTIGUA ALIANZA
DIOS SE HACE PARIENTE
EN LA NUEVA DIOS NOS HACE HIJOS EN SU HIJO 

LecturaS: Génesis 17,1-9
Salmo Responsorial: 104
Evangelio: Juan 8, 51-59

HOMILÍA


Queridos hermanos 

Estamos en la semana de pasión preparándonos para entrar y comprender mejor el misterio de la Semana Santa.

El viernes Santo  día en  el que el Señor sella su alianza con su sangre, nos da su vida.  Mana de su costado la sangre y el agua, el Bautismo y la Eucaristía.
Eso es lo que se celebra porque Él, eternamente, lo celebra.

Es el Dios que se hace hombre, se humaniza para divinizar la humanidad y poder celebrar las bodas eternas entre el Dios humanado y la humanidad divinizada.

Las lecturas de hoy, nos hablan de dos Alianzas de Dios con el ser humano. 
1) En el Antiguo Testamento  la alianza con Abraham.
2) En el Nuevo Testamento, Jesús se auto-presenta como el Señor de la Alianza, por su fidelidad. Él es fiel al Padre. 
«Esta es mi sangre, la sangre de la Alianza Nueva y Eterna, que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados»

Es el pasaje desde una Alianza es de pertenencia, a una unión de Amor.
En la alianza antigua, Dios le promete a Abraham que de él van a proceder todos los creyentes. Ab-raham  significa padre grande, padre alto, padre de la fe. 
Ab-raham es, entonces, una especie de imagen o pre-figuración de Dios-Padre. 
Así como del Padre eterno proceden las dos Personas divinas: 
1.- el Hijo por el conocimiento, y 
2.- el Espíritu Santo por el amor, 
así, de Abraham proceden todos los creyentes.
Dios le dice a Abraham:
 «Esta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una muchedumbre  de naciones. Ya no te llamarás más Abram: en adelante tu nombre será Abraham. Para indicar que Yo te he constituido  padre de una multitud de naciones. Estableceré mi alianza contigo y con tu descendencia a través de generaciones. Serás fundador de un pueblo creyente. Será una alianza eterna. Yo seré tu Dios y el de tus descendientes. Te daré en posesión perpetua a ti y a tus descendientes toda  la tierra de Canáan. Esa tierra, donde ahora resides como extranjero y Yo seré su Dios».Génesis17, 4-8
¿Cuáles son los dones de ésta antigua alianza? Comunicación de conocimiento mutuo, comunicadión de bienes, y unión de voluntades
Los que tienen comunicación con Dios, hablan con Dios. Dios los escucha, tienen inspiraciones.
Es una alianza de parentesco. Dios va a ser desde entonces el Dios de ese pueblo. Dios entra en la familia humana de Abraham y de su descendencia. Como pariente principal, deberá ocuparse de todos los parientes que vengan, función de los Patriarcas.
 Es una alianza «para acá», «para este mundo». No dice nada todavía de algo más allá, de vida eterna. Nada de futuro o de vida eterna.
Jesús  es el mediador de una nueva alianza.
Nosotros celebramos esta tarde y todos los días la nueva alianza de su sangre. 
Nueva alianza. No de parentesco humano. No de carne y sangre. 
Jesucristo nos va a hacer entrar en parentesco divino y nos va a dar en herencia, vida eterna.
Por el bautismo, nos va a hacer hijos y nos va a introducir ya, desde ahora, en vida eterna, En participación en las relaciones que hay entre Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu santo. Por el bautismo somos sumergidos en el misterio de la Trinidad. 
Somos hechos parientes de Dios. 
Miembros pertenecientes a la familia de Dios nuestro Padre. 
Nos podemos sentar en la mesa de sus hijos.
Ésta es la diferencia entre las alianzas. 
En la antigua alianza Dios se hace pariente; 
en la nueva, Dios nos hace hijos en el Hijo. 
Nos introduce en su familia. 
Nos sienta a su mesa, en la Eucaristía.
Nos da comunión de vida con su Hijo, su carne y su sangre.
Su ADN divino.
Jesús dice:» les aseguro que quien es fiel a mi palabra no morirá jamás».
Es Dios Padre quien nos asegura que el que escucha a Jesús el que está hablando, lo está empezando a escuchar a Él por boca de su Hijo. 
¿Quién es la Palabra de Dios Padre? Es el Hijo, es Jesús.
Jesús es fiel al Padre dice, lo que Yo conocí del Padre es lo que  digo, Yo no hablo por mí mismo. En todo momento, está obrando por boca de Jesús, el Padre.
Los Santos Padres dicen que Jesús es la boca del Padre. 
El Padre habla por la boca de Jesús, su Palabra. 
Por eso afirma Jesús, que es el Padre Quien da testimonio de Él.
Él va a decir «yo no puedo obrar nada más, que lo que veo obrar a mi Padre. No puedo hablar nada más, que lo que le oigo hablar a mi Padre».
Su Sangre es la nueva alianza. 
La derrama por obediencia filial, por el gozo de hacer la voluntad del Padre hasta la muerte y muerte de cruz. 
Si Jesús no hubiera tenido el gozo de hacer la voluntad del Padre, no hubiera tenido la fortaleza de resistir la cruz.
El gozo del Señor es nuestra fortaleza. 
Nuestro gozo debe ser cumplir  la voluntad del Padre. 
El gozo del Hijo es lo que lo sostiene en el Huerto, para poder ofrecerse al Padre en sangre cuerpo y Espíritu, para nuestra redención.
El Verbo procede del Padre, la Palabra es del Padre y vuelve al Padre. 
¡Qué misterio más maravilloso!
Estamos en la semana de pasión preparándonos para entrar y comprender mejor  el misterio de la Semana Santa.
El viernes Santo  día en  el que el Señor sella su alianza con su sangre, nos da su vida.  Mana de su costado la sangre y el agua, el Bautismo y la Eucaristía. Eso es lo que se celebra.
El Dios que se hace hombre, se humaniza para divinizar  la humanidad y poder celebrar las bodas eternas entre el Dios humanado y la humanidad divinizada.
Homilía P. Horacio Bojorge S.J.
Jueves de la 5ª  Semana de Cuaresma

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *