LA LUJURIA ES DEMONÍACA (18)LAS EXPERIENCIAS DE EUTIMIA [3 de 12]

Querido Padre
 Después,
con el paso del tiempo, las vejaciones se fueron haciendo cada vez más directas, más manifiestas. Se diría más explícitas, menos «anónimas». Como si se fuera esfumando el disimulo inicial.


 Para mí hay distintos tipos de vejaciones: vejaciones
táctiles

Son sobre nuestro cuerpo. El demonio hace que se sientan. 
Por
ejemplo: una vez experimenté que una soga me apretaba el cuello. 

Otras (varias)
no me podía levantar de la cama para ir a la facultad o hacer algo importante,
un peso enorme me dejaba inmóvil. A veces era como un pie en mi pecho. Una vez
estaba en un retiro viendo que en las piezas no faltase nada, ventilándolas, al
entrar a una de ellas, el demonio me tiró para delante e hizo que me cayese de
rodillas. Me levanté y seguí abriendo las ventanas
[1]

Yo creo que no hay que tenerle miedo, hay que seguir con lo que uno está
haciendo, orando interiormente y listo.
Tampoco hay que contestarle porque puede
hacer que peques. Por ejemplo cuando me lastimaba a la noche los genitales, a
mí me agarraba ira y quería irme de ahí, y terminaba contestándole 
re-irascible.
También al principio me largaba a llorar mucho (pecado era la tristeza).
Lloraba porque no quería vivir teniendo que aguantar que el demonio me viole[2].
Pero lo que me destrozaba el alma era que Jesús lo permitiera. ¡Ah! ¡Eso no lo
podía soportar! Una vez me agarró un ataque de llanto y le dije a Dios que era
la última vez que pasaba eso que me iba a matar[3].
Inmediatamente experimenté su asistencia y su calma y como me abrazaba. Dios no
abandona.
         Creo que Dios a las personas que les da
este cáliz, les da la gracia para soportarlo. Porque lógicamente parece
aberrante, pero Dios hace que no le des bolilla y la paz te cubre. Aparte
experimento y varias veces lo he experimentado, que el demonio no va más allá
de lo que Dios le permite.
Y
eso me da seguridad.
         Por ello no hay que contestarle, solo orar interiormente y si es en lenguas
mejor.
Aunque a veces ni orar se
puede, porque el demonio te zamarrea
. En ocasiones estoy orando y
experimento que el Espíritu Santo le dice algo, muy pocas veces. Por ejemplo
una vez no podía levantarme no me dejaba. Y sin pensar le dije. “Permiso
podrías dejarme levantar”, inmediatamente se fue.
Creo que fue Dios el que le habló en mí. Yo
trato de hacer como que no existe. Porque en verdad Dios es más importante, y
creo que estar fijados a esas
experiencias es lo que el diablo quiere
. Descentrarte de lo que realmente es bello, dulce hermoso y perfecto.
Dios es más importante que todo eso, y mientras que en uno esté la voluntad de
rechazar todo eso, uno está en gracia.

Una
vez mientras me violaba, experimenté que Dios me dijo. «NO PUEDEN TOCAR TU
ALMA» otras me dijo «ERES MIA
«. Pienso… ¿qué es el cuerpo? Por
ello si Dios permite esto, que se haga su voluntad, sólo le pido que Él aleje esas
experiencias de mí cuanto antes o algún día, pero si no las aleja, Gloria a
Dios. La verdad ya no me interesan, porque Dios me ama y Dios es mucho más que
todo eso.
  
También trato de usar mucha agua bendita
bendecida para exorcismo, (me la tiro en la cabeza y el cuerpo, me hago la señal
de la santa Cruz). Sal bendita (en cada rincón de mi casa, le pido a Dios envíe
ángeles del cielo) Y me dieron óleo bendecido. La tiro en mi pieza y en mi ropa
interior. 

Y cada vez que me viola
entrego eso por la salvación de un alma. Una vez recuerdo que le dije en voz alta al Señor: «Te entrego esta experiencia dolorosa para que se salve un alma». Y el demonio se
fue, como gritando. 

También uso la
medalla de San Benito. Pero sobre todo Dios mismo que está dentro de mí y en
cada lugar. La novena de San Benito es poderosa. Cuando estoy sola y me quiere
atacar le pido intercesión a todos los Santos exorcistas. San Benito, Padre
Pío. Es muy notable su intercesión
         Quiero compartirle aparte de todo
aquello, que en esos momentos de intenso
dolor, podía ver a Jesús sufriendo. Como si yo y el fuéramos uno. Una vez Dios
me reveló que no era en mi contra lo que hacía el demonio, al demonio no le
importo. Era contra Dios todo lo que me hacía. Se lo hacía a Jesús en mí.
         Como sea, yo ya le di sentido, lo
entrego por la gente. Y creo que es muy valioso. De algo malo Dios lo hace
valioso.

[1] Este tipo de
vejaciones físicas  es la que el P.
Fortea llama circumdatio.
[2] Las
vejaciones físicas provocan actos interiores de impaciencia, ira, tristeza. Y
de esa manera, el ángel malo, desde el cuerpo puede influir en el alma también.
[3] El fruto
espiritual de la resistencia o rechazo interior de las vejaciones interiores y
exteriores, va confirmando al alma en el aborrecimiento de la impureza y en el
deseo de la pureza  y de Dios.

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