ENENIA: ACOSO PERMANENTE Y VEJACIONES [2 de 7] Proceso de liberación

13 de setiembre de 2010
Hola Padre:
No sé qué decir, pero ayer me sentí libre después de haberle contado, y después me sentía que Dios me había abandonado, inquieta pensando «¿qué pasó que no me contestó?» 

Yo sé que usted es una persona muy ocupada y le queda difícil estar contestando correos, voy a esperar a que me conteste no importa lo que se tarde y si es voluntad de Dios usted me siga guiando. Gracias. 

Hola Padre, me sucede en sueños, despierta, unas veces dormida y unas veces en sueños. Siento que me arde la vagina como un dolor muy suave, pero pensaba que era por sostener yo pensamientos impuros, y como le dije he tenido sangrados[1].
Ahora lo que pienso es que el demonio me ha violado[2].
Me he masturbado y a veces siento como si hubiese estado con un hombre. Me agradaba y a veces lo buscaba pero ya no quiero que me siga sucediendo esto ni seguirlo permitiendo.
Antes de ingresar a mi cuenta de correo me invadía un pensamiento que si le contestaba el correo a Usted, en este instante quedaba prometido que yo le entregaba el alma de Usted al malo. Y así me sucede constantemente a veces son los pensamientos de que debo darle mi alma al malo, pero yo nunca prometí eso[3].
Entonces de verdad yo no quiero hacerle ningún mal a Usted, ni a mí misma y pues a nadie.
Sí, tiene razón, envíeme eso que me ofrece[4]  y lo que considere necesario para solo saber lo que debo saber. ¿O la sugestión es otro modo de ataque?[5]

La Virgen María y Mi Divino Amado Esposo Jesús lo
bendigan y que Dios le conceda bendiciones de salvación[6].
Gracias.

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[1] Le «vienen» pensamientos intrusos acusatorios que ella todavía no reconoce como intrusos, sino que acepta como propios con la convicción de que es culpable de «sostener» pensamientos impuros. O que le producen temores y la encierran o le bloquean buenos propósitos. No resulta claro hasta ahora, que ella se entretenga voluntariamente en ellos, o que la recurrencia y la compulsividad obsesiva de las fantasías sexuales que invaden su imaginación no le sean propias puesto que no las quiere.  Más tarde declara que durante la mayor parte de su vida no ha tenido menstruaciones, al parecer por una menarquía traumática por falta de información. O por rechazo de su femineidad como culposa o riesgo de inducir a pecado. Luego relatará una visión a la edad de unos nueve o diez años, una percepción imaginaria de una presencia maligna miraba sus pechitos que comenzaban a formarse con una mirada de odio perverso. Esa imagen parece haber producido una «impronta» indeleble y perdurable en su imaginario y su memoria, con la sensación de que su ser mujer era odiable.

[2] Interferencia del esfuerzo autónomo de discernimiento mediante un pensamiento que la distrae. Pero no está
lejos de la verdad. Hay una violación del alma que puede terminar — y de hecho, al parecer, termina — en vejaciones sexuales homólogas a las de una violación involuntaria. El resultado es la conciencia confusa, y a veces errónea acerca de culpa y pecado
[3] Hostigamiento insistente
[4] Se trata de testimonios sobre vejaciones sexuales padecidas para que Cecoca comprobara que son fenómenos que suceden a otras personas y quitar fundamento al acosador que la tenía aterrorizada y le impedía referir sus padecimientos verdaderos a nadie.
[5] Va aprendiendo a reconocer las diversas formas de hostigamiento que padeció y padece, como efectos de una
causa de orden espiritual demoníaco.
[6] Estos saludos expresan la nueva conciencia piadosa y de vinculación vital con la Virgen y específicamente
esponsal con el Señor.

 

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