LA HISTORIA DEL «SÍ» DE JULIA

Una fiesta de bodas sencilla pero, para mí, ¡maravillosa! ¡flores, música  baile y toda la cosa!


Querido
Padre:  





















Aquí está la historia de «mi largo noviazgo y reciente boda con Jesús». Usted me la pidió como testimonio que orientara a muchas otras mujeres en este dichoso camino esponsal.

Usted está al tanto de la fecha en que me casé con nuestro Señor. 
De cómo, al  fin
le dije

Pero ahora un consciente y con todo mi sentimiento y voluntad.  Porque antes
yo jugueteaba, coqueteaba con ello pero sin comprometerme en seruo con Él como MI Esposo… De mi parte no había compromiso. Pero de parte de Él sí que siempre lo hubo. Desde mi
niñez. Desde niña Él anduvo detrás de mí, me seguía sin que yo lo advirtiese. Como ahora está conmigo sin yo ni
siquiera lo advierta.


Pero el día en que Usted, recientemente, presentó ese
primer tomo de Me quiero casar ¿se acuerda? llegó la hora en que  me decidí y me comprometí con Él como esposa: “Prometo
serte fiel en la salud o enfermedad, en la riqueza o pobreza así amarte y
respetarte todos los  días de mi vida”
.

Cuando niña yo era muy vivaz y feliz, espontánea
y segura. Pero luego, en varias etapas de mi vida, me dejé llevar y le hice caso a otros pensamientos, que luego he reconocido como  provenientes del demonio porque, ahora lo advierto, con ellos siempre logró alejarme del encuentro y del camino esponsal con Jesucristo. 

Primero en la pubertad me enloqueció con esos pensamientos y yo dejé que me enloqueciera y me llenara de tristeza,
angustia, complejos e inseguridades… Estaba con El Señor pero no como esposa sino como mendiga pedigüeña, siempre pidiendo cosas de aquí, lo propio del mundo siempre para poder
encajar en el mundo.

Luego en mi juventud, creo haber sufrido de
principio de anorexia nerviosa. En aquella época no se sabía (ni yo misma lo
sabía) qué hacer para poder “encajar” en el mundo. 

Nuevamente el demonio se metió en mi vida y
por supuesto no me hacía feliz. Sus pensamientos me tenían cavilando siempre; ansiosa, triste e insegura. Por ejemplo:

Aun siendo delgada – como ya entonces lo exigía el mundo-, mi sensación era que, físicamente, yo no
“encajaba” en el mundo. No era feliz porque tampoco tenía un novio o marido
como mis amigas.  Aunque fuese delgada temía
engordar  y debido a eso no encontrar al
compañero de mi vida…¡Que engañada viví esos años de mi juventud!  Ahora lo veo bien. ¡Todo fue engaño del
maligno que siempre se esforzó en distraerme del amor esponsal de Jesucristo. Lo
hizo  con éxito. Si hubiera sabido esto
que sé ahora ¡qué distinto hubiera vivido!

Luego conocí a mi marido pero ahí sí palpé la mano de Jesucristo porque fue en un momento en el cual yo ya no pensaba en
tener marido. Pensaba en ser monja o en dedicarme al Señor siendo laica… Fue
entonces que conocí a mi marido… ¡Cómo actúa el Señor cuando uno le deja una
rendijita!!!!! Increíble.  Fue un
noviazgo breve y en pocos  meses nos
casamos. Fue como un cuento de hadas; con fiesta y todo. Yo ni me imaginaba que
me iba a suceder a mí. Porque aunque ya había aceptado mi situación sin
ansiedades ni tristezas y hasta con mucho sentido del humor..  yo ya pensaba que me iba a quedar soltera y
sola, cuidando a mis padres y ocupándome de mis sobrinos. En esa situación
interior, como de la nada,  me presentan
al que es ahora mi marido. El Esposo hasta me regaló una boda que en ese entonces mi
familia no hubiera estado en condiciones económicas de ofrecerme. Una fiesta de
bodas sencilla pero, para mí, ¡maravillosa, música flores baile y toda la cosa!

Luego fueron llegando los niños, el éxito laboral
de ambos, el bienestar económico. Y yo, otra vez, cada vez  más alejada. Ya que no lo necesitaba. Hasta
que uno de mis  hijos nació con
problemas. Ahí Él nuevamente se me acercó y llamó a  la puerta. Fue una llamada fuerte y lo sentí
muy cerca durante todo el doloroso proceso. 
A mi niña hubo que hacerle una operación delicada , .. El Señor estuvo conmigo
todo el tiempo que duró aquello ya que ella no tenía ni un añito de edad… En aquella
situación el Esposo me dio una paz y una seguridad infinita para afrontar lo
desconocido. En cada análisis que se le hacía, en cada novedad inquietante, yo permanecía
en paz. En una paz profunda porque El Esposo estaba conmigo.

Pero yo me olvidé de ese período precioso y
sublime y seguí con mi vida y seguía angustiada, y triste  e insegura, y como dice usted padre el Señor manda
eso para que una lo busque. No es que yo llevara una vida de pecado. Ni que “no
practicara”. Pero había esa frialdad, esa distancia que sólo se advierte cuando
la gracia del fervor se aviva.

Pasó un tiempo. Y esta vez fue la Madre la
que me buscó para acercarme a Él. Y desde ese momento hace 12 años ya no me
separé de Él.  E
l Señor me fue liberando gradualmente de tristezas, angustias, ansiedades
de la cuales no me podía librarme yo sola.

Comencé a darle un lugar en mi afecto. Se lo di yendo al Santísimo Sacramento
todos los días.  ¡La misa diaria! Y me empezó a liberar y
sanar de las viejas heridas de toda una vida. Y me pude perdonar. El Esposo me
sanó, me liberó.  Siempre también de la
mano de María.  Ese  período me lo regaló para mi propio
conocimiento y para conocer lo que a Él le gusta.

Luego, cuando comenzaron otras pruebas,
Usted, el Amigo del Esposo, me enseñó a rezar LA COPLA:  Jesús
mío, Esposo mío en Ti confío a Ti me entrego, nada te niego contigo hablo no
con mi demonios, vivo en mi te contemplo como en Tu templo
….

Yo la recitaba pensando que ya esa era la cumbre
de la esponsalidad con mi Señor Jesús…   Pero
en esta ascensión amorosa, desde cada cumbre se divisan otras. Hojeando el
libro Me quiero casar , caí al azar
en el testimonio de la que describe que se casa con el Señor con día y
todoooo!!!!!! Y yo que pensaba que ya era Su Esposa. Ahí me surgieron muchas
preguntas  ¿Cómo haría eso yo? ¿Me
convendría elegir alguna fecha? ¿Lo tendría que hacer delante de alguien? 

Y ¿sabe Padre? ¡Es muy fuerte! ¿sabe que nunca
se me ocurrió consultarle al Amigo del Esposo?  Esas preguntas me las guardé en algún rincón
de mi alma y luego salía a destiempo una como respuesta interior. Bueno creo que el Señor dispuso que fuera así para salvaguardar su propia iniciativa conmigo y mi docilidad a sus inspiraciones. 

Pasado el tiempo no mucho y en una de sus
presentaciones de Me quiero casar, tomo primero, el Señor mismo me contestó mis
preguntas ¡Todo era más simple, menos ceremonioso, menos solemne de lo que yo
creía! ¡Pero todo más íntimo y entrañable, como de un inefable tú a tú! 

Me brotó el deseo de hacerlo todo de cara a
Él. De cara a Él puse fecha y la anoté… 

Usted ya sabe cuál fue ese día. Ese día
en que, luego de haber pronunciado ante él mis palabras de entrega total, sentí
una felicidad y paz muy profunda .. El regalo del Esposo, por un largo
tiempo.  Ahora camino junto a Él y  hasta soy mejor esposa de mi marido terrenal
siendo más cariñosa y estando más pendiente de él.

 JESUS ESPOSO MIO EN TI CONFIO!!!!!!!!!!!!
Toda tuya, Julia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *