LA LUJURIA ES DEMONÍACA (13)
íNCUBOS Y SÚCUBOS.

INCUBOS Y SUCUBOS 
DEMONIOS
QUE TIENEN SEXO CON HOMBRES Y MUJERES
El autor de esta entrada es el Dr. Ramón Murray, teólogo, pastor y consejero pastoral y familiar, escritor y decano de de la Facultad Sección en español del Faith Theological Seminary. Rep. Dominicana
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Dic 20, 2006 4:43 pm 
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Voy hablar
aquí – escribe el Dr.Murray – de dos de los demonios
más peligrosos, que descienden de los Nefelines, ángeles caídos y que de menor
rango, no engendran hijos a las mujeres pero que sí las usan sexualmente y que
en muchos casos le han engendrados algún tipo de feto que nacen sin vida, ya
que siempre son abortados parecidos a animales con características humanas.
Y
también los demonios que toman forma femenina para tener relaciones con
hombres, muchos de estos casos suceden más en los pueblos de los países donde
se practica mucho la brujería, vudú y Satanismo.
Los
íncubos
Los
Incubos, del latín incubare cuyo significado es acostarse arriba o encima y es
un demonio de forma masculina que tiene relaciones sexuales con mujeres, y
desde la edad media se ha dicho de que buscan engendrar el anticristo.
Estos
demonios atacan no sólo a mujeres con esposos, sino también a solteras, viejas,
jóvenes, enfermas o sanas. A ellos no les importa su estado. Muchas mujeres han
llegado hasta abandonar a su marido por un demonio de estos.
Casi
siempre atacan por las noches invadiendo la mente y el sueño de las mujeres,
produciendo mensajes subliminales de pasión sexual hasta que la mujer se forma
un pensamiento continuo de sexo en su mente[1]
y provocando sueños eróticos.
 [1]  Es decir, desarrolla en ella una adicción y una obsesión. El sexo es una de las dimensiones de la mente más susceptibles en convertirse en obsesión y asociarse con todos los demás aspectos de la mente, conquistando una hegemonía sobre la conciencia. En el obsesivo sexual todo habla de sexo y le sugiere sexo. Por ejemplo, poner una cuchara en el vaso, abrir una puerta y entrar, poner un sobre en un buzón, etc. quedan asociados a la penetración sexual y sustituyen la atención a esos actos cotidianos distrayendo la conciencia con imágenes sexuales.Esta y las siguientes notas son intercaladas por Horacio Bojorge.]
Con
esta forma el íncubo puede lograr dominar la voluntad de la mujer, y ya con el
deseo sexual avivado en la víctima se puede materializar
alimentado por la energía sexual y tener relaciones con la mujer como si fuera
un hombre al cual ella puede sentir arriba de ella y sentir múltiples orgasmos. Luego por el placer sexual intenso que le desarrolla a la
mujer[2],
en algunos casos, no en todos, la mujer decide, voluntariamente ya, a sabiendas,
mantener esa relación con un íncubo y aún puede llegar hasta dejar a su marido si es
casada
[Nota.[2] Suscitando en ella primero la adicción sexual y luego la obsesión que todo lo toca como con una maligna varita mágica para transformarlo en lenguaje de sexo. De ahí parece provenir el nombre de “pecado impuro” o “impureza” al vicio contrario  a la castidad. Porque es como una mano sucia o impura que mancha y deja su huella en todo lo que toca]
En
la mayoría de los casos los íncubos doblegan la voluntad de las mujeres por los
pensamientos eróticos a través de los sueños, violando[3]
la voluntad propia de la mujer a la que poseen[4].
 
[Notas 3 y 4 [3] La primera violación es la del pensamiento, sigue la de los sentimientos y afectos, después la glandular, mediante la cual  adquiere gobierno indirecto de las secreciones hormonales. Por reflejos condicionados medulares, los espíritus malos  se independizan así de la conciencia y la voluntad, y pueden  llegar a tomar posesi
[4] Primero espiritualmente y luego hormonal y sexualmente hasta poder manejar las sensaciones de los órganos genitales]. 
Al día siguiente la mujer se levanta débil.
La mujer se da cuenta de que fue violada por el semen o la sangre en la cama o
bien dentro de ella la cantidad abunadnte de semen o dolor vaginal y solo
recuerda el sueño de la noche anterior.[5]
[Nota 5: Tengo testimonio de estos hechos comprobado en mi propia experiencia pastoral. P. Horacio Bojorge]
LOS ÍNCUBOS son demonios lascivos a los que no le importa la condición siempre y
cuando sea una mujer su víctima, puede ser anciana, fea, bella, estar embarazada,
ser viuda.
[6]
 [6] Nota 6:“Yo pondré enemistad entre ti y la mujer” revela el Génesis. Dado que en la naturaleza de la mujer amor y sexualidad están más armoniosamente unidos que en el varón, el demonio pretende separar en todas y cualquiera de ellas la entrega amorosa por la búsqueda del placer sexual. Desde niñas hasta ancianas son sus víctimas selectivas. El efecto colateral es el encastillamiento de la mujer en sí misma. En mi experiencia sacerdotal me han relatado experiencias de esta naturaleza por lo que sé que son objetivas y que efectivamente suceden estas cosas que relata el Dr. Murray.Sólo que difícilmente las mujeres las relatan]

Como sus progenitores Nefelines encarcelados, numerosos demonios gerentes de la adicción sexual, circundan, vejan y someten a las hijas de los hombres
descarriadas y rebeldes para sus propósitos. Entre los nombres que le han dado
a los incubos los estudiosos de la demonología figuran estos: Aiperos, Hermione,
Zabulón, Alpiel, Efelios, Leviatán y Belaam entre muchos más
[7]
.
[[7] NOTA 7 Asmodeo en el libro de Tobías y según el Padre de la Iglesia Orígenes: Beelfegor en la historia de las  mujeres amonitas que pervirtieron a los guerreros israelitas venciendo en el lecho a los que eran invencibles en el campo de batalla Véase en: ORÍGENES: Homilías sobre el libro de los Números. Homilía 20ª 3.3-4 y ss. Sobre el varón israelita que fornicó con la madianita y cómo el pueblo se consagró a Beel-fegor (= Dios de la boca velluda, bigotudo-barbado). (VerNúmeros 25,2  «El pueblo pues, comió de sus sacrificios y adoraron a sus ídolos»]
LOS SÚCUBOS, del latín sub-cubare (acostarse debajo), se llaman así porque imitan
la forma femenina de tener una relación sexual con un hombre. Los súcubos son
demonios que toman formas de mujeres[8],
para poder acercarse a los hombres y seducirlos mediante excitación sexual por
los sueños como una iniciación a la búsqueda de la misma en vigilia. Al igual que los incubos buscan procrear el anticristo mezclado de
demonio y humanidad. Al igual que los Íncubos, los Súcubos actúan por las noches
y pueden aparecer como persona humana, de mujer o de hombre ante sus victima.
[8] 
[Nota 8 En la tradición  católica, tanto San Agustín como Santo Tomás aluden al relato bíblico de que los ángeles, tanto los buenos (Rafael en el libro de Tobías, etc.) como los malos, que pueden tomar y mostrarse con forma humanamente físicamente consistente. Ver lo expuesto en entrada anterior a ésta según Santo Tomás en la Suma Teológica 1ª Parte Cuestión 51]
En todos los países
del mundo – escribe el Dr. Murray – circulan por doquier estas historias, en Santo Domingo yo presencié un
episodio de un camarógrafo llamado NN de la televisión que la noche anterior
montó en su carro a una bella chica en una luz roja de un semáforo que le pidió
que la llevara hasta un lugar. Entablada una conversación terminó acostándose
con ella y luego la llevó a su casa.
Antes de eso él le
había prestado a ella su abrigo y convinieron que él lo retiraría en la mañana.
Cuando fue por el abrigo se encontró en la casa con una señora que al preguntar
por Alicia, ya que así se llamaba la muchacha montada en su carro la noche
anterior, la señora le dijo: «Yo soy la madre de Alicia, pero ella tiene tres
años de muerta. M
as vaya al cementerio
de la Máximo Gómez» Y le dio la dirección de la tumba. Al llegar ahí por poco se desmaya, su abrigo
estaba a un lado de la tumba donde habían mas de diez abrigos, de hombres con
quien este demonio súcubo había salido tomando forma de Alicia. Alicia había muerto en un
accidente de tránsito en la
Avenida Las
Américas. Esta Alicia golpeaba a su madre y era
rebelde.
Como
teólogo – prosigue el Dr. Murray – yo creo que los muertos antes de tiempo por accidentes — [suicidio,
ahorcamiento, que no completaron su edad cronológica en la tierra, que han sido
hombres y mujeres rebeldes a Dios y a las autoridades delegadas por Dios como
son padre y madre] — Satanás los usa para hacer fechorías lujuriosas en la tierra
a través de demonios que toman apariencia de esas personas muertas, que no son
ellas sino demonios, hasta que esos muertos cumplen su edad cronológica
determinada por Dios en la tierra y luego ya no aparecerán más los demonios en su
figura corporal.
Los Súcubos, son demonios que toman apariencia de mujeres preferentemente bellas
ya que ellos saben que a los hombres raras veces de atraen las mujeres feas y
especialmente porque su intento es atraparlos y arrastrarlos a los placeres
sexuales. Para ellos los Súcubos aparentan disfrutar la unión sexual para
extraer el semen del hombre, dejándolos agotados después de una relación.
Muchos hombres con ese tipo de problema terminan dejando sus esposas si son
casados, ya que estos demonios desean intimar con los hombres como si fueran
mujeres auténticas.
Entre
los nombres dados a estos demonios súcubos por los demonólogos, están Ábrale,
Baltazo, Bietka, Filotano, Florina Vasordiel, Mancerinio y Lilit y en Haití
Metrezili, estos son unos pocos nombres entres muchos más.
La
creencia en los Íncubos y Súcubos es de fecha antigua ya que los galos conocían
los Íncubos con el nombre de Drusios; Agustín de Hipona dice “seria imprudente negar un hecho tan establecido y que en todos los pueblos han hablado de ellos”.
Los
hebreos por medio de la Biblia
lo remontan a los primeros tiempos de los primeros hombres por los ángeles
caídos.
Las
personas que más contactos tienen con estos demonios, son aquellas que no
tienen comunión con Dios y creen mucho en santería, brujerías, ocultismo y que
creen mucho en la obra de la tinieblas sin la protección de la fe en Dios. Quizás la avalancha más grande de estos demonios fue en la edad media. Manuel
Carballa en su libro El síndrome del Maligno dice “Incubos y Súcubos
acostumbran a visitar a los mortales en sus lechos para tener relaciones con
ellos. En la mañanas a no ser por los restos de semen o de sangre encontrados
en las sábanas, los violados sólo recuerdan la experiencia como un sueño”
.
El
investigador demonológico español Joel Guijarro en su libro “Infiltrados
dice “seres de otra dimensiones entre los humanos están”. Agustín de Hipona que
le costó mucho trabajo convencerse de este fenómeno dijo “son tantos los que lo
aseveran, que parecería desvergüenza negarlo”
Al
ser estos demonios descendientes de los ángeles caídos Nefelines, los cuales
engendraban hijos en las mujeres, estos Incubos y Súcubos que no están en
prisiones eternas y oscuras como los Nefelines, pueden entrar a tratar con los humanos en sueños o materializándose en hombres o mujeres, visibles a sus víctimas. Porque los ángeles [bueno o malos] se pueden materializar y tomar forma humana
“Antropomorfismo”, como en el caso de los visitantes de Abraham y Sara, y el
caso de Lot en Sodoma y Gomorra, ellos no engendran hijos aunque han embarazado
a muchas mujeres [derramando dentro de ellas el semen sustraído a varones], los fetos no nacen bien, sino prematuros y abortados muertos o con característica humana animal.
De
estos casos conozco muchos desde Haití, República Dominicana y de muchos países
del mundo — testimonia del Dr. Murray — , mas estos seres infernales no pueden tocar a los que han aceptado a
Jesucristo como su Señor porque él tiene la jefatura y dominio y señorío contra
todas potestades y tronos. Lea Colosenses 2:13-16
“Volvieron
los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu
nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os
doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del
enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os
sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”
(Lucas 10:17-20).

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