LA LUJURIA ES DEMONÍACA (17)LAS EXPERIENCIAS DE EUTIMIA [2 de 12]

Querido
Padre:

Simplemente quisiera expresar experiencias
que rechazo pero que a la luz del amor de Dios tienen mucho sentido, y por
dolorosas que sean siempre tienen un significado oculto en su misterio de amor. 

Que en vez de ser leídas con temor, sean un medio para que ayude a otros a
aferrarse más a Dios, porque el amor echa afuera el temor (1ª Juan 4, 18-19,
y Dios es amor.

Cuando era niña, recuerdo que podía experimentar la presencia del
mal, sabía donde estaba en algunos momentos, no porque lo viera con los ojos
del cuerpo, sino porque lo percibía con los ojos interiores. Era como una nube
negra, más o menos del tamaño de una persona, una presencia oscura, que daba miedo.
No sé cómo, pero en algunos momentos y lugares yo sabía, allí estaba, y me
quedaba mirando hacia ese lugar con mucho temor, tan es así que trataba de
buscar la compañía de alguien sin decir nada.
En una oportunidad, fui al cementerio de mi ciudad con mi familia, y
mientras iba caminando después de hacer un giro detrás de un nicho y unos
pasos, experimenté que había algo allí, una presencia fea, entonces di la
vuelta y continué mi camino.
También en las noches, algunas veces, yo sabía que había alguien en
mi cuarto, casi siempre del otro lado de la ventana, afuera de mi habitación[1]

Mi habitación tiene una sola ventana y una puerta. La ventana da a la calle.
En ocasiones me paraba y miraba por la rendijita de la ventana sin abrirla,
para ver si había alguien, pero no veía nada. Esa presencia estaba ahí.
Otras veces la presencia estaba adentro de la habitación,
generalmente cuando me sugería o insinuaba que me
masturbara [2]

Esto no pasaba todas las noches, yo cerraba los ojos y pensaba encontrar a Dios
ahí dentro en esa oscuridad, y en silencio, así conseguía dormir.
Posteriormente en mis comienzos
de adolescencia algunas veces, percibía con claridad las insinuaciones del mal
cuando se acercaba a tentarme en cosas graves[3].  

Aparte de las idea de pecado contra la
pureza, estaba la presencia esa negra que se me acercaba[4].
Durante esa época, escuché de una
persona que cuando uno dice: “te ordeno en el nombre de Jesús que te alejes
de mi
”, el mal espíritu se aleja. 

Pensé ponerlo en práctica. Así mientras
cocinaba, se acercó nuevamente esa presencia a tentarme, y al repetir esas
palabras, vi como eso negro se esfumó y experimenté alivio. Confirmé,  gracias a Dios, que eso realmente era el
demonio.
Cuando digo que «percibía
con claridad las insinuaciones del mal» quiero decir que generalmente las
tentaciones son ideas no más. Bueno en mi caso a veces no eran sólo ideas, sino
que a éstas acompañaba esa presencia seductora y oscura[5],
que sin ponerme imágenes en la cabeza sobre la masturbación, hacía que tuviese
deseos de tocarme. Otras veces sí me ponía ideas en la cabeza. 
Es como un
espíritu negro[6]

Lo que pasa es que no tenía forma. Si le
tengo que poner forma es como una nube del tamaño de una persona más o menos,
pero sin forma, solo espíritu. No lo veía con los ojos, solo lo percibía, así
como se percibe a veces el Espíritu Santo que es algo puro y blanco,
transparente, pero esto era oscuro seductor y negro, daba miedo
.

Estas son las primeras aproximaciones que
yo recuerdo del mal espíritu. Después fueron variando. Al transcurrir el tiempo
veía varios espíritus, como murciélagos pero sin forma, presencias negras (pero
esto último le voy a decir más adelante así no mezclo todo).
También recuerdo
que eran millones, o sea yo sabía que había muchísimos pero no los veía.
Legiones de demonios revoloteando por mi habitación.
Estoy escribiendo lo que pasaba al
principio, cuando todavía no eran vejaciones. Pero ya percibía cosas. Las
vejaciones empezaron en mi primer retiro carismático. Yo creí que en el segundo pero me di
cuenta que fue ya antes. El tema es largo por eso empecé desde el principio
para que le sirva todo. 

(Nota del Editor del Blog: Aquí se interrumpió la comunicación con Eutimia sin que yo supiese la causa hasta que se reinició como sigue al día siguiente, debido a un desperfecto del PC. Eso suele suceder cuando se trata de estos temas)

“Hola Padre, le cuento que mi computadora se quemó!!!! así que vengo a un cyber a escribir. Ayer después de mandarle el e-mail, me puse a orar, y Dios me recordó otras vejaciones, además me pidió que explicara más claro justo lo que hoy usted me pregunta. Gloria a Dios.
               Claro, he tenido «visión intelectual», con la Trinidad, la Virgen, Jesús. Pero esto es diferente. O sea, cuando cocinaba estaba con los ojos abiertos, el mal espíritu se me acercó (circumdatio), yo percibía supongo que con mi alma, o mejor dicho el Espíritu Santo me hacía sonar en mi interior «peligro», como casi una sensación, pero no una sensación, sino una impresión parecida al  miedo como «un alerta» y después sabía que estaba ahí, me ponía inquieta por dentro. Otras veces sentía  miedo absoluto, esto generalmente cuando me acostaba a la noche a dormir, cerraba los ojos y ahí veía esa presencia negra. Con los ojos abiertos no.

Pero, cuando estaba en el Vía Crucis en un retiro carismático me quedé mirando con los ojos abiertos y con mucho miedo porque era la certeza absoluta que ahí estaba el mal espíritu  (a dos metros de donde estaba Jesús muerto en los brazos de María) y estaba mirándome como asechando, era invisible, pero ahí estaba.

También es importante mencionarle que posteriormente en el grupo de oración, tres años después, se me presentaba como una presencia blanca, luz (como ángel de luz), y me decía cosas por ejemplo: que no rindiera examen al otro día porque estaba ya estresada. Lo cual era verdad, estaba estresada de tanto estudiar, Pero discerniendo con mi acompañante,  tenía que rendir igual. Por ello a veces se disfrazaba de ángel de luz.
               Esto de Ángel de luz también fue más frecuente, justo cuando el Señor empezó a regalarme experiencias más íntimas con él. Es como que todo el tiempo quería tergiversar la pureza de esas experiencias. Por ejemplo cuando mi cuerpo estaba tan unido a Dios en la oración que como efecto concomitante sin buscarlo ni imaginarme nada, reaccionaba con sensaciones físicas placenteras. [Nota: Los autores espirituales explican que debido a que el ser humano es una unidad compuesta de alma y cuerpo, la gracia que toca fuertemente el espíritu, puede suscitar movimientos concomitantes en el cuerpo, llegando a producir movimientos de orden sexual y hasta orgasmo. Esto no debe distraer el alma, ni asustarla, ni aficionarla para buscar  esos efectos]
Yo estaba en Dios sumergida. El mal espíritu empezaba después de la experiencia de gracia que movía mi sensibilidad, a perturbarme con ideas feas, obscenas, quería sacarme de esa paz, y me ponía ideas de que era impura etc. Hablando con la servidora que me acompañaba, me dijo que esas experiencias de amor eran de Dios.
               Pero ver al mal es diferente a cuando se lo ve a Jesús en esas experiencias místicas. Yo me doy cuenta de la diferencia. Cómo habla Jesús, y su presencia es inigualable. Tiene algo divino.
              También algunas veces, el mal espíritu me hablaba y halagaba con palabras bellas, de adulación, pero yo sabía que ese no era Jesús. Quizás el Señor me dio así el discernimiento de espíritus. Aparte, como te trata Jesús, es muy íntimo, y resuena en lo más profundo del alma.
               He escuchado de algunas personas que tienen vejaciones, que ven por ejemplo un perro feroz que quiere morderlos justo cuando están orando, o se les aparece un bicho peludo. Ellos lo ven con los ojos, no como yo. Yo lo veo cuando cierro los ojos con los ojos y generalmente estoy en oración. O en ocasiones cuando voy a lugares, pero siempre con los «ojos del alma». Solo una vez me desperté y vi con los ojos del cuerpo, una paloma negra que se voló de la cara.




[1] Esta es una
forma de circumdatio, merodeo, 
[2] Aquí se
combina la circumdatio con una forma de influencia o vejación del pensamiento
con objeto sexual
[3] Tentaciones
precedidas de influencias o pensamientos o imágenes (a veces llevando el
pensamiento a los propios órganos genitales o atrayendo la atención o la
curiosidad hacia ellos)
[4] Circumdatio,
o merodeo,
[5] La presencia
exterior (circumdatio) acompañada de la moción interior (influencia) invitando
a tocarse.
[6] Circumdatio
con una percepción imaginaria que se agrega a la percepción intelectual.

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