LA LUJURIA ES DEMONÍACA (28) HACE IMPRUDENTES

SANTO TOMÁS DE AQUINO, 
MÁXIMO SABIO CATÓLICO, 
ENSEÑA QUE LA PRINCIPAL CAUSA DE LA IMPRUDENCIA 
ES LA LUJURIA
Y dado que la Prudencia es la Sabiduría en el orden práctico de la vida, con nada te la puede arruinar mejor el demonio que con la Lujuria. 
Y por eso el demonio Asmodeo y otros demonios de la lujuria y los seres humanos que ellos han esclavizado, enemigos de la obra de Cristo, son los principales promotores que medran con la pornografía. Y quieren corromper a nuestros varones desde niños.
Los lujuriosos son apóstoles de su vicio y de paso algunos de ellos se enriquecen fomentándola y hasta comercian y lucran con los seres humanos.
Porque los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la Luz.
Ejemplos: Hollywood, Netflix y un largo etcétera.

SUMMA THEOLOGICA 2a
Parte de la 2a Parte CUESTIÓN 53 «DE LA IMPRUDENCIA»
Artículo 6º: De si la precipitación, inconsideración, inconstancia contrarios a
la prudencia se originan de la lujuria

1ª Objeción: Parece que
los vicios antedichos (imprudencia, precipitación, inconsideración,
inconstancia) no se originaran de la lujuria: porque la inconstancia nace de la
envidia, según lo dicho en el artículo 5 ad. 2m; mas la envidia es vicio
distinto de la lujuria. Luego los vicios antedichos no se originan en la
lujuria.

2ª Objeción.: Dícese (Sant 1,8): «el varón de ánimo doble es inconstante
en todos sus caminos». Pero la doblez no parecería pertenecer a la
lujuria, sino más bien al dolo, que es hijo de la avaricia, según S. Gregorio
(Moral Lib 31, cap. 17). Luego los predichos vicios no nacen de la lujuria.

3ª Objeción: Los vicios predichos pertenecen al defecto de la razón; y los
vicios espirituales están más próximos a la razónque los vicios carnales. Luego
los predichos vicios se originan mejor de los vicios espirituales que de los
vicios carnales.

POR EL CONTRARIO: Afirma San Gregorio (Moral Lib 31. Ibid) dice que los vicios
anteriormente enumerados se originan de la lujuria.

CONCLUSIÓN: Los vicios antedichos, precipitación, inconsideración e
inconstancia, proceden del vicio de la lujuria.

RESPONDO QUE, como dice el Filósofo (Ethic. Lib. 6, c. 5 y Lib 7, c. 11),
«la deleitación corrompe el juicio de la prudencia», y sobre todo la
que tiene lugar en placeres sensuales, que absorbe el alma entera y la arrastra
al deleite sensible.


Mas la perfección de la
prudencia y de cualquier virtud intelectual consiste en la abstracción de las
cosas sensibles. Luego, perteneciendo los vicios enumerados al defecto de la
prudencia y de la razón práctica, como se ha expuesto (art. 2, y 5); síguese
que se originan principalmente de la lujuria.
A la primera objeción diremos que la envidia y la ira producen la inconstancia
conduciendo la razón a otra cosa; pero la lujuria produce la inconstancia
extinguiendo totalmente el juicio de la razón, por lo cual dice el Filósofo
(Ethic Lib. 7, c.6) que «el incontinente en la ira escucha sí a la razón,
pero no perfectamente», al paso que el incontinente en la concupiscencia
absolutamente no la escucha.
A la segunda objeción diremos: que también la doblez del ánimo es cierta
consecuencia de la lujuria, como asimismo la inconstancia, según que la doblez
de ánimo importa la voluntad del ánimo a cosas diversas: por lo cual aún
Terencio (Eunuco, act. 1 esc. 1) dice que «en el amor hay guerra, y
después paz y treguas».
A la tercera objeción diremos: Que los vicios carnales en tanto extinguen más
el juicio de la razón en cuanto más alejan de ella.
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