SUSAN ¿ME DA UN CONSEJO PADRE? [2 de 5]
¿CÓMO EVITAR PERDER TIEMPO CON ELLOS?

Hola de nuevo Padre Bojorge:
Quisiera saber qué se debe conocer de una
persona con la que se busca un noviazgo o un matrimonio? Para no perder el
tiempo cuando se nos está conociendo.
¿Qué preguntas hacer? ¿O qué charlar para que
las conversaciones no sean insulsas? 
En mi caso soy muy
tranquila y callada y entonces me cuesta abrirme un poco más y eso podría ser
una incomodidad para el varón que tiene el interés de conocerme para ver si
funciona un noviazgo entre ambos.
Esto me preocupa
porque al varón se le puede dificultar conocerme un poco más, he pensado que
podría llegar a desistir de la relación incluso después de yo haberle
correspondido bien y que él sintiera que también me gusta.
Gracias de antemano
Susan
MI 2ª RESPUESTA A SUSAN:
1.- No
perder  tiempo con ellos 
2.- No
distraerlos de sus misiones laborales
3.- La
que despierta su lujuria lo descerebra

1ª) No perder tiempo con ellos.
Requisitos materiales del varón, es que no
comience a tratar con ninguna mujer si no es en vista del matrimonio y cuando
ya tiene algo que ofrecer: Casa, vestido, comida y posibilidad de recibir los
hijos 
Cuando
lo que tiene el varón es un deseo predominantemente sexo-afectivo su prudencia
está paralizada para pensar en fines y medios. En buscar madre de los hijos que
Dios les manda tener por el primer mandamiento bendición y bendición
mandamiento desde los orígenes.
Si no es con ese fin, no se debe entablar relación. Y si ambos tienen ese fin, todo lo que se pone
como pre-condición de un noviazgo es una imprudencia. Porque cuando ambas
voluntades coinciden en el fin, todo lo demás lo ordena Dios para el acuerdo en
el correr de la convivencia.
Ojo con
el varón que sin tener en vistas estos requisitos anda rondándolas. Sus
propósitos no son  serios. Busca sólo
entretenimiento.

2ª) No distraerlos a ellos de sus misiones
laborales
Ella no debe aceptar distraer a un joven de
sus estudios y carrera. Puede tratarlo algunas veces para ponerle estas
condiciones futuras. También ella está expuesta a actuar imprudentemente por la
ceguera afectiva para guiarse por la razón iluminada por la fe.
3ª) La que despierta su lujuria lo
des-cerebra
Mira el ejemplo de Rina en mi blog del Buen
Amor, que me ahorra explicar aquí largamente este asunto dramático.

Mira también esta cuestión de la Suma de Santo Tomás
SUMMA THEOLOGICA 2a Parte de la 2a Parte CUESTIÓN 53 «DE LA IMPRUDENCIA»
Artículo 6º: De si la precipitación, inconsideración, inconstancia contrarios a
la prudencia se originan de la lujuria

Objeción: Parece que los vicios antedichos (imprudencia, precipitación,
inconsideración, inconstancia) no se originaran de la lujuria: porque la
inconstancia nace de la envidia, según lo dicho en el artículo 5 ad. 2m; mas la
envidia es vicio distinto de la lujuria. Luego los vicios antedichos no se
originan en la lujuria.
2ª Objeción.: Dícese (Sant 1,8): «el varón de ánimo doble es inconstante
en todos sus caminos». Pero la doblez no parecería pertenecer a la
lujuria, sino más bien al dolo, que es hijo de la avaricia, según S. Gregorio
(Moral Lib 31, cap. 17). Luego los predichos vicios no nacen de la lujuria.
3ª Objeción: Los vicios predichos pertenecen al defecto de la razón; y los
vicios espirituales están más próximos a la razónque los vicios carnales. Luego
los predichos vicios se originan mejor de los vicios espirituales que de los
vicios carnales.
POR EL CONTRARIO: Afirma San Gregorio (Moral Lib 31. Ibid) dice que los vicios
anteriormente enumerados se originan de la lujuria.
CONCLUSIÓN: Los vicios antedichos, precipitación, inconsideración e
inconstancia, proceden del vicio de la lujuria.
RESPONDO QUE, como dice el Filósofo (Ethic. Lib. 6, c. 5 y Lib 7, c. 11),
«la deleitación corrompe el juicio de la prudencia», y sobre todo la
que tiene lugar en placeres sensuales, que absorbe el alma entera y la arrastra
al deleite sensible.
Mas
la perfección de la prudencia y de cualquier virtud intelectual consiste en la
abstracción de las cosas sensibles. Luego, perteneciendo los vicios enumerados
al defecto de la prudencia y de la razón práctica, como se ha expuesto (art. 2,
y 5); síguese que se originan principalmente de la lujuria.
A la primera objeción diremos que la envidia y la ira producen la inconstancia
conduciendo la razón a otra cosa; pero la lujuria produce la inconstancia
extinguiendo totalmente el juicio de la razón, por lo cual dice el Filósofo
(Ethic Lib. 7, c.6) que «el incontinente en la ira escucha sí a la razón,
pero no perfectamente», al paso que el incontinente en la concupiscencia
absolutamente no la escucha.
A la segunda objeción diremos: que también la doblez del ánimo es cierta
consecuencia de la lujuria, como asimismo la inconstancia, según que la doblez
de ánimo importa la voluntad del ánimo a cosas diversas: por lo cual aún
Terencio (Eunuco, act. 1 esc. 1) dice que «en el amor hay guerra, y
después paz y treguas».
A la tercera objeción diremos: Que los vicios carnales en tanto extinguen más
el juicio de la razón en cuanto más alejan de ella.

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