LA PARÁBOLA DEL PERRO [4 de 7]
De los Sermones del Cura Cayetano [estrofas 33 al 38]

LA PARÁBOLA DEL PERRO

DE CÓMO ORAR MIRANDO Y SIN PALABRAS
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No es que al perro «le falte sólo hablar«

como suele decirse vulgarmente -.

Lo que pasa, es que el perro, es inocente.
Y el inocente, no precisa hablar.

Yo tengo al perro en opinión tan alta
que sostengo que hablar, no le es preciso.
Como tampoco a Adán, no le hizo falta
hablar, mientras vivió en el Paraíso.

La mirada de Dios, lo decía todo.
Y en la de Adán, el alma se leía.
Era mirarse mutuamente, el modo
de entenderse entre sí que ambos tenían.

— 35 —
Tener que hablar, fue efecto del pecado:
Adán habló porque temió la ira.
Y Dios habló, porque quedar callado
era entregarlo a Adán a la mentira.
Después, Dios nos habló de mil maneras
que el hombre, mentiroso, le desdijo.
Hasta que al fin, en forma duradera,
Dios nos habla diciéndose en su Hijo.

— 36 —
En Él, nos volvió a hablar con la mirada.
Nos volvió a suplicar sin decir nada.
Así que, basta con que lo miremos.
Que alcemos hacia Él, con fe callada,
nuestros ojos culpables… y callemos.
Que cambiemos con Él, miradas breves,
humildes, silenciosas, de reojo.
Como merecedores de su enojo.
Como nos mira el can, que no se atreve
a fijar la mirada en nuestros ojos.

Mirarlo a Dios así, ya bastaría.
Como oración, es más que suficiente.
Pero hay otra mirada, todavía,
que quiero mencionarles brevemente.

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ES LA ORACION DEL QUE LO MIRA FIJO,
como puede mirarlo sólo el Hijo.

Del que, más que mirar, se ve mirado
con mirada de amor. Y como espejo
que devuelve lo mismo en su reflejo,
vuelve a Dios el amor con que es amado.
Así mira Jesús. Así María.
Y si el mismo Jesús se lo ha enseñado
y el Espíritu Santo se lo inspira,
el corazón del fiel, purificado.
— 38 —
Pero esas gracias místicas, infusas,
-que no diré que son poco frecuentes-
no las tiene a la mano – ni las usa –
la generalidad de los creyentes.
A muchos, eso, «les importa un pito».
No están para oraciones exquisitas.

Como me dijo uno: ‘Padrecito,
el modo de rezar que necesito
es uno fácil… y que traiga guita’.

Yo le dije: ‘Hijo mío, si existiera,
o si yo conociera esa receta:
¿tendría necesidad de hacer colectas
para ver si arreglamos las goteras?

Pero ya que me pides un consejo:
Tú comienza a rezar, porque al que empieza
-¡mira que te lo dice un cura viejo!-
a veces, Dios, le cambia la cabeza’».

[Continuará los martes próximos]

Padre Horacio Bojorge Cervetti

 

1 comentario en «LA PARÁBOLA DEL PERRO [4 de 7]
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»

  1. El perro es un ejemplo siempre para mí. Sus gestos; espera; obediencia; amor incondicional..Me gustaría alcanzar esa perfección para Nuestro Señor ! Que me mire y me cuide como yo lo hago con mis perritos !!

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