LA PARÁBOLA DEL TRIGO Y LA CIZAÑA
HOY

¿CRISIS EN LA IGLESIA? 

¿EL FIN DEL CATOLICISMO?
Mateo 13, 24-43 
En Mateo 13, 28 se atribuye la siembra de la semilla a un hombre enemigo. En Mateo 13, 38-39 se explica que la cizaña son «los hijos del malvado» y el que la siembra es «el diablo».
Queda sugerido que en la infiltración de la Iglesia, la acción del Diablo se realiza por medio de hombres que son «sus hijos», de los cuales el Diablo es Padre.
La Corrupción del catolicismo es pues obra de agentes humanos disimulados dentro de ella de manera que parecen trigo pero la infectan y perjudican.
Es importante pues, cuando examinamos los males de la Iglesia, tener en cuenta lo que nos dicen los historiadores de los enemigos concretos del catolicismo. Por ejemplo, viniendo a Hispanoamérica, la acción de los protestantes,la masonería y los intereses del capital. Desde la doctrina Monroe en adelante se atacó el catolicismo de estos pueblos buscando su apostasía, su corrupción, su explotación multiforme, subyugamiento cultural y social, abolición de sus clases dirigentes propias. 
En 1920, por ejemplo se reunió en Montevideo un Congreso evangélico que programo la descatolización de Hispanoamérica. Hay que tener en cuenta la acción de los servicios de inteligencia de USA al servicio de la política de la Secretaría de Estados, desde el libro de McNamara Reflexions on Office, que se proponía el control de los ejércitos y la Iglesia Católica en 1956. 
Señalo en qué dirección buscar el «rostro concreto» del «Hombre Enemigo» que proyectó la demolición, abolición y exterminio, diríamos el genocidio sociocultural y religioso del mundo católico hispanoamericano

De crisis que habría en la Iglesia 
se comenta y conjetura
Al que viene a consultar 
¡Lo invito a leer la Escritura!
Me parece muy actual
 lo del trigo y la cizaña
para comprender el mal 
que cunde en casa y nos daña
A muchos los desanima, 
los desalienta e intriga
ver al trigal infectado 
con la maleza enemiga.
Sienten que mundo y pecado nos han dado una paliza
Y es sentirse derrotados lo que los desmoraliza.
Se añora aquél viejo abrigo y se preguntan qué pasa
viendo cómo el enemigo se nos ha metido en casa.
La situación los confunde. Se los hace responsables
de buscarle solución a esos males incurables.
Lo que es peor todavía es que, algunos, se atribuyen
culpa por crisis y males con que El Otro nos destruye.
Son pocos los que conocen cuál es el rostro concreto
de tanto agente infiltrado para herirnos en secreto.
Pero no hay más solución que vivir y crecer juntos
porque la separación, se hace después de difuntos.
No pidió nuestro Señor que del mundo nos sacaran
sino que, más sabiamente, ¡pidió que nos preservaran!
Sea esa preservación, que es palpable en nuestra vida,
fuente de consolación y fortaleza cumplida.
Porque el gozo de ser suyos es lo que nos hace fuertes
y nos puede sostener invictos hasta la muerte.
Diga conmigo el que lea
¡Sea así Señor! ¡Así sea!
2018 – 18 nov

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