MARIANELA: AGUARDANDO LA CONSOLACIÓN QUE TARDA TANTO [1 de 3]

«Le pido a usted sus oraciones por mí para que pueda llevar esta soledad con paciencia y resignación, ya que no hallo un hombre como el que yo quisiera para casarme. Dios le bendiga por su atenta respuesta y su caridad para conmigo».

1.- MARIANELA: 28 jul. 2020 22:40: Buenas noches estimado Padre Horacio:
¿Sabe Padre? he sufrido porque acá no he podido encontrar un director espiritual.
Como que los Padres de mi edad, a veces pareciera que me tienen desconfianza, como que me da la impresión de que piensan que «me voy a volar con ellos», o algo así como ilusionarme con «el hombre» o no sé. Y pues ahora con el encierro, menos. Pero Dios me ayuda y me consuela.

Le cuento que gracias a Dios ya hace cinco años que no tengo comunicación con aquel hombre del que le conté en aquél entonces que estaba muy enamorada, sin dejarle traslucir nada, y que es casado. Ya nada de nada. Bendito Dios. Ya desde la pasada semana santa acepté mi cruz y le he ofrecido mi vida a Nuestro Señor. Para lo que El quiera enviarme. Y pues ya estoy mas tranquila.

Me alegra mucho que se encuentre bien y lo vi muy bien y con buena salud en el video de su entrevista con el Padre Javier Olivera  Espero los capítulos de su libro [Me quiero casar] que me comentó y anunció pero no me han llegado. Dios le guarde y bendiga siempre. Sinceramente Marianela

2.- P. HORACIO para Marianela  29 jul. 2020 8:09
Querida Marianela: Me consuela mucho todo lo bueno que me cuenta. Pude haberme olvidado de adjuntar los archivos que me reclama. Ahora van todos los archivos del tomo primero. En otro mail van los del segundo. Gracias por la idea de respaldar mis blogs en ese sitio de WordPress y salirme del blogger de Google que me alojó gratis 12 años, pero ahora se pone amenazante. Pensaba que se podía hacer una copia en el propio PC.

Van pues, adjuntos, los archivos del primer y segundo tomo. Ya me hará llegar los ecos. Ahora le agrego un archivo sobre la figura bíblica de «El amigo del Esposo». También le envío en archivo los enlaces a unos retiros del P. Dominico Jesús Villarroel sobre el Cantar de los Cantares que le han hecho mucho bien a muchas almas. Va también un escrito sobre el Nuevo Testamento y las bodas judías, de un pastor protestante que yo adapté e integré como capítulo de Me quiero casar, porque al autor, protestante, le faltaba la visión de la Iglesia católica como esposa. Van siete archivos adjuntos. Bendiciones. Horacio Bojorge

3.- MARIANELA  29 jul. 2020 22:02
Buenas tardes Estimado Padre Horacio ,
Le agradezco muchísimo todos los archivos que me ha enviado, tenga la seguridad que los leeré con mucha atención y agradecimiento. Investigaré si hay forma de respaldar sus blogs de manera que queden en su computadora, le informo en cuanto sepa. Le agradezco mucho su tiempo para contestarme y la amabilidad y caridad con que me escribe. Le comentaré mis pensamientos sobre estas lecturas. Dios lo cuide y guarde y le siga dando salud y bendiciones. Hasta pronto! Sinceramente Marianela.

4.- P. HORACIO para Marianela: 30 jul. 2020 9:26
En estos tiempos del virus chino, querida Marianela, el Señor guarda, a las almas que ama, en un bunker. Mientras afuera los pueblos y gentes apóstatas degeneran y decaen Tú dedícate a vivir de cara a tu Esposo y Protector
Bendiciones,

5.- MARIANELA: 2 sept. 2020 14:44 para mí
Buenas tardes Estimado Padre Horacio,
Le saludo con tristeza, pues a pesar de todo lo de los esponsales espirituales y eso, yo creo que es mi cruz esta soledad, pues yo necesito un hombre de carne y hueso que me hable, me quiera y me abrace, no sólo espiritualmente. Tal vez le parezca patética mi situación. y lo es. Pero como me dijo una amiga religiosa seguramente  es mi cruz.
Y le pido a usted sus oraciones por mí para que pueda llevarla con paciencia y resignación, ya que no hallo un hombre como el que yo quisiera para casarme.
Dios le bendiga por su atenta respuesta y su caridad para conmigo. Siempre lo tengo en mis oraciones que Dios lo cuide y le de salud y bendiciones. Sinceramente MARIANELA

6.- P. HORACIO para Marianela: 5 sept. 2020 11:59
Querida Hija
Tú consideras quizás la frustración de encontrar esposo como una privación de un bien deseado. Pero, mirado desde el Cielo, bien pudo ser una protección contra males y pruebas del matrimonio, por escasez de varones aptos para ser buen esposo tuyo… No mires lo que falta en tu vida. Alégrate con lo que tienes. San Pablo dice que si tenemos con qué cubrirnos y alimentarnos debemos estar satisfechos.
Y encontrar nuestra felicidad en Dios y la vida eterna. Quizás esa tristeza no sea santa sino un ataque de la falsa compasión  demoníaca que te trae pensamientos de compasión debajo de los cuales se esconde una mentira engañosa de que no puedes ser ni eres feliz. Te mando algunos versitos que apelan a tu potencialidad de mujer para amar 7 archivos adjuntos.

Reza y medita las coplas / Y arrulla tu alma con ellas / Cantándotelas a solas / O mirando las estrellas. / O junto al mar a las olas. // Pues no se pierde tu amor / Si sólo a Dios puedes darlo /Sin que haya interlocutor /Junto a ti para escucharlo.// Lo recobra y da el Señor / Tu Esposo sabe a quièn darlo. // Canta canta canta amor / En medio del mundo mudo / Carente de corazón / Suban al cielo en tu voz / Lo que nadie cantar supo / Y bien merece tu Dios. // Qué importa si solo escuchan / Tus cantos en el desierto / Los ángeles y tus muertos / Si cantas vence en su lucha / Cristo Rey y sus cristeros

7.- MARIANELA: 5 sept. 2020 15:04
Mil gracias por su atención y su caridad Padre Horacio.
Dios le bendiga por ser bueno y atento con todos sus prójimos. Que hay otros Padres a los que uno ni les importa nada ni le aconsejan como debe ser. Dios le cuide siempre. Y bueno, sea lo que sea es mi cruz, un dolor muy grande… que solo Dios sabe. Leeré lo que me envía. Gracias. Marianela

8.  P. HORACIO A MARIANELA: 6 sept. 2020 a las 19:55,
Querida Marianela:
Como de costumbre, hoy domingo celebré la misa con el misal del ritual latino del rito extraordinario, según lo denominó Benedicto XVI. Y resulta que el texto de la epístola de este domingo 14 está tomada de Gálatas 5, 16 al 26. Y fue empezar a leerlo y venirme tú a la cabeza y tu mail en que me confiabas tu anhelo de un esposo humano.
Así que busqué tu penúltimo correo y el anterior mío para recordar lo que ambos nos escribimos que es tu lamento por lo que pide tu corazón de mujer y no ha recibido.

A mí me explica muy bien el texto de San Pablo lo que pide tu femineidad corpórea, lo que la Escritura llama «carnal», no en mal sentido de pecaminoso, aunque sea verdad que lo carnal, en nosotros, está herido por el pecado original. Aunque haya sido restaurada la culpa por el bautismo, sufrimos aún la pena de esa lucha entre la carne y el espíritu. O como la describe san Pablo en Romanos 7, las dos leyes que luchan entre sí en nosotros mismos.
En ese anhelo natural femenino que es el suspiro de la princesa por el príncipe que hay en cada hija de Dios según el bautismo y de Eva según su naturaleza psicofísica herida, estriban inmediatamente pensamientos intrusos, que hoy me inspiraron llamar «pensa-monios».
Así que el dolor de la frustración que me confiabas es, por una parte, el apetito de lo que San Pablo llama «carne» (en hebreo basar), lo visible del ser humano, lo que se manifiesta exteriormente de lo que lo habita interiormente y no es accesible sin embargo, si no es a través de lo corpóreo, puerta, balsa al Espíritu».
No hay allí nada de pecaminoso porque tu deseo es el deseo del amor de un varón, de su protección, de su presencia y compañía. Del varón que en el matrimonio sacramental Cristo llama y consagra como ministro suyo del amor de Cristo a la que le da por esposa, para que ella, a su vez, sea ministro para el esposo, ministro del amor de Cristo traducido en amor de mujer.
Sin embargo los apetitos contrarios de la carne y del Espíritu son como una brecha, un desnivel, una grieta, una división de aguas en la que se juega a su vez una oposición espiritual entre el enemigo que pretende reducirnos a lo corpóreo material en que el sexo eclipsa el amor, y por otro lado el Espíritu Santo que quiere elevarnos a ser imagen respectiva del Verbo y del Espíritu Santo.
De modo que quizás en la experiencia que me relatabas en dos líneas, había por un lado la «normal» oposición de apetitos corpóreos y espirituales, pero probablemente con un sobrepeso de un pensa-monio que te compadecía y te sugería autocompasión por carecer de ese varón que te complementara para ser, con él uno, solo aquí en la tierra. En una unión de amistad esponsal que, por el sacramento, puede elevarse y de hecho se eleva en muchos casos, al nivel místico ya durante esta vida.
Pero ese pensa-monio interviniente, si existió y si puede percibirlo tu sabor espiritual como algo que te arrebataba el goce del desposorio con Cristo, es perfectamente compatible con la añoranza del varón esposo. Porque en tus palabras había desconsuelo, es decir incapacidad de gozar de tu esponsalidad con Cristo. Siendo como son ambas cosas, [uno el consuelo de la esposa por ser de Cristo y feliz con su amor, y otro el deseo frustrado de amistad esponsal con un varón], algo compatible, y conciliable entre sí. La experiencia que me expresabas parecía denotar que lo estabas viviendo como una carencia humana que agostaba, diluía la dicha, el gozo, los consuelos espirituales del trato en fe, esperanza y caridad, con Cristo Esposo. Parecería que había por lo tanto una tristeza que eclipsaba las luces teologales y sus resonancias sensible de consolación.
Es creo, a esto, que te invitaban las coplas que se me inspiró enviarte. En realidad lo que viviste fue la acostumbrada alternancia de consolaciones y desolaciones en la vida espiritual.

La comprensión interior que recibí hoy leyendo la Epístola Gálatas 5, 16-26 de que eso se refería a tu situación espiritual de lucha entre apetitos en los que interfiere el pensa-monio con el endiosamiento. Reconozco que estoy luchado con la experiencia interior para volcártela en palabras.
Quizás, para recuperar la consolación del Espíritu que sane tu posible frustración y tristeza de los apetitos de la carne, te convenga hacer de la carne crucificada una ofrenda a Dios. Un sacrificio de lo humano, para que deje de ser un obstáculo a nuestra configuración, nuestra transfiguración con lo divino. La transformación a mayor semejanza de tu divino arquetipo.
Si busco en 1ª Corintios 13, 1-16 lo que puedas aplicar para tu iluminación y tu consuelo, quizás está escondido en el versículo 7. Cuando se ama a Dios con amor de Caridad,  Porque la Caridad: «Todo lo excusa, lo cree, lo espera…Todo lo soporta»
La insatisfacción de los deseos de humanos no sofocan el amor a Dios. No digo en lo que pueda ese amor a Dios carecer de sensible, [porque eso puede y suele faltar], pero en lo que importa, y que es lo que pertenece al polo espiritual, lo voluntario. Y eso, creo, estaba en ti  firme más allá del reclamo de lo sensible.

En esas situaciones la Marianela adulta en fe y fuerte en caridad y esperanza [el deseo de los bienes eternos], conviene que se incline con bondad comprensiva con la Marianela niña, apenada y llorosa, y que proceda a consolarla explicándole que ¡es bueno padecer la aflicción de lo sensible por la fortaleza de lo voluntario. Es lo que expresa el salmista cuando interroga a su propia alma con las palabras del Salmo 42

Mientras los pensa-monios quieren sumergirla en la frustración, en el duelo por el deseo irrealizado y ya irrealizable y mientras no se le aproximen los malos pensa-monios con su falsa compasión que en que vez de levantarla de su postración desolada, en vez de levantarla, por el contrario la aplasta y sumerge.

El Espíritu santo la socorre con las virtudes teologales, la confianza que reúne las tres en un solo ramillete.
Y el mismo amor que le brinda Marianela grande a Marianela niña, es un ejercicio interno de amor a sí misma, que la redime y sana, con un bálsamo que brota de sí misma para sí misma. No para hundirla en aquella compasión demoníaca que que inocula la desesperanza, sino para hacerle levantar la cabeza del deseo y llenar de aceite la lámpara del alma en el regocijo de lo que espera del Esposo. El Espíritu y la novia, ambos a una, llaman ¡Ven!
Si de la tristeza no se levanta a llamar al Esposo, signo es de que esa tristeza no viene de Dios ni del Espíritu sino de la carne caída y presa de los pensa-monios.
Y era necesario consolar a la Marianela-niña.
Marianela, te aconsejo que empieces a tratar a las demás llamándoles: «hija». Despertará tu inclinación materna, si es que duerme, poniéndote en actitud de madre ante todas aquéllas que sean susceptibles de ser tratadas como hijas, por edad, condición, cultura o experiencia de vida. Uno de los principales beneficios de la Esponsalidad con Cristo es la maternidad espiritual.

¡Ah! Querida hija, otrosí… he puesto en un archivo de Word todo nuestros intercambio de mails
no sólo porque me parece que, como don de la gracia, debe ser preservado, sino porque, en el
orden práctico y debido a mi memoria decadente, me facilita refrescar la historia de nuestro
trato. Agrega si quieres mis mails al archivo y que vaya y vuelva actualizado. Te quiero. Tu padre en Dios y el amigo de tu esposo.

8 Bis.3º  P. HORACIO: Para Marianela 7 setiembre 2020
Querida Marianela:
Hoy de mañana veo en la renovada página web el audio de una conferencia cuyo texto está
publicado con cambios en el segundo tomo de Me quiero casar.
Hablan de la situación de la que tú – querida hija en Dios Padre y esposa de Dios Hijo que te amó
y murió por ti — me hablabas en tu mensaje desde el desierto y la añoranza de tu anhelo no cumplido.
En un retiro de mujeres que me llevó a dar El Esposo en Concordia, Argentina, hace unos años el Señor me inspiró decirles algo que se basa de Oseas «La llevaré al desierto y la hablaré al corazón»
Espero que ese capítulo del libro Me quiero casar te ilumine al alma para entender lo que te estaba sucediendo cuando me escribiste afligida.

Jesús está a tu puerta y llama. Hoy casi nadie recibe su amor, y por eso tan poquitos lo aman como
se lo merece. Y el pensa-monio quiere encorvar a la mujer sobre sí misma y encerrarla en sí misma
como la princesa en la torre. El texto de Oseas nos revela que está a la puerta de la torre y llama.
Y que la princesa está encerrada en sí misma, por miedos y tristezas, en el fondo de las cuales hay
ira contra un presunto menosprecio o abandono que no es tal.  Después de escuchar el audio
Déjate amar. Padre Horacio

9.- MARIANELA: 1 oct. 2020 11:45
Buenos días, Querido Padre Bojorge,
No había podido revisar este correo, le agradezco muchísimo este precioso escrito que me envío, por primera vez siento que alguien entiende lo que siento en mi corazón por el anhelo de un esposo que me quiera. Y también siento en sus palabras la voz de Dios. Muchas gracias Padre, escucharé el audio y le daré mi opinión. mil gracias!

Le agradezco a Dios por su existencia y su vocación de sacerdote, que Él lo recompense por su gran caridad para con todos y su buena voluntad de ayudarnos. Le aseguro que voy a poner en práctica los consejos que tan sabiamente me da. Y como ya le he dicho está usted en mis oraciones para que Dios le cuide, bendiga y haga santo. Le agradezco mucho su atención y caridad para conmigo. Dios le bendiga y guarde siempre. su hija en Jesucristo Dios le guarde siempre. Marianela

 

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