PENSA-MONIOS [4] EVAGRIO PÓNTICO – EL DISCERNIMIENTO. ESCUDO Y ESPADA

NUESTRA GUERRA ESPIRIRITUAL
CONTRA LOS PENSAMIENTOS INVASORES
«NO TEMÁIS, YO HE VENCIDO AL MUNDO»

«Porque nuestra lucha no es contra gente de carne y hueso, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal, que moran en los espacios celestes. Por esto, recibid la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo  y ser perfectos[Efesios 6, 12]

Sobre la Guerra Espiritual según las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento véase mi lista de dieciséis videos https://www.youtube.com/playlist?list=PLEOJvlf_m4C2GD7I9ehcf_ov3-A_TYT6N

1) Evagrio Póntico enseña que la GUERRA ESPIRITUAL se libra dentro de nuestra mente. Consiste en luchar contra los pensamientos malos o engañosos y vencerlos ¿Cómo? Oponiéndoles palabras de las Escrituras como hizo Jesús en las tentaciones del desierto

2) Lo que Evagrio les enseña a los monjes es válido para todos los consagrados y para todos los fieles. Él nos enseña que la ascesis de nuestra vida consagrada es una lucha contra los pensamientos. Lo mismo se aplica a todo hijo de Dios, ya sea consagrado o laico. Esa lucha se desarrolla en el interior de nuestra mente.

3) Evagrio nos dice: «Toda la lucha a la que me refiero a lo largo de este libro será contra los pensamientos con los que nos hostiga cada uno de los ocho demonios. Junto a cada pensamiento he colocado una réplica de la Sagrada Escritura capaz de aniquilarlo».

4) Ésta es la esencia de la ascesis monástica que ha de aleccionar a todo fiel cristiano: Vigilancia sobre todos los pensamientos y lucha contra los malos.
En efecto, mientras el hombre vive en el mundo -mientras es «mundano» (kosmikós) y carnal (sarkikós) -, los demonios se contentan generalmente con esconderse detrás de las cosas y hechos.

5) Los monjes viven en soledad, y para eso han renunciado a estas cosas. Pero igualmente tienen que lidiar con los «pensamientos» relativos a ellas. Entre los anacoretas, que no viven en comunidad, sino solos en su ermita, los demonios se muestran incluso abiertamente, «desnudos», es decir, los atacan directamente. Su lucha es incomparablemente más dura que cualquier enfrentamiento con un ser humano de carne y hueso.

6) Pero la lucha con los pensamientos es la misma para todos: monjes eremitas o cenobitas, religiosos activos o contemplativos y todos los hijos de Dios. Cambian sólo circunstancias y formas de manifestarse los pensamientos.

7) Evagrio preparó un arsenal de recetas para defendernos contra los pensamientos tentadores: malos o engañosos. Sin embargo, no debemos olvidar que nosotros debemos hacer de nuestra parte para que los pensamientos no logren, de modo alguno entrar y operar inadvertidos en nuestra mente y así dañarnos.

8) «Sé portero de tu corazón y no dejes que ingrese ningún pensamiento sin que haya sido interrogado Interroga a todo pensamiento y pregúntale: ¿Eres uno de los nuestros o uno de nuestros adversarios? (Josué 5,13). Si es de los nuestros, te colmará de paz. Si, por el contrario, es del enemigo, te confundirá con la ira o te perturbará con un deseo. Es a este tipo al que pertenecen los pensamientos inspirados por los demonios».

9) El que de esta manera «examina siempre y continuamente el estado de su alma» despoja a los demonios de buena parte de los subterfugios con se les envía a tentarnos y les impide dañarnos. Pero, si aún así consiguieran sorprendernos – algunos son extraordinariamente rápidos -, entonces la antírresis [refutación, negación, refutación] es precisamente el mejor medio para cerrarles la boca.

10) Nota: Antírresis significa refutación, responder a una palabra interior (pensa-monio) con otra palabra contraria tomada de las Sagradas Escrituras que la desenmascara, refuta y vence. Con los malos pensamientos debemos ser como niños “respondones” contestando con dichos de Dios en las Sagradas Escrituras.

 

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