RESPONDO A UNA CONSULTA:
PADRES: NO EXASPERÉIS A VUESTROS HIJOS

Gabriela de Paraná, me pregunta qué significa la frase de San Pablo en Colosenses 3, 21: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados”.

Advertencias: Como este es un tema a la vez bíblico y familiar, lo subo a ambos blogs: “Toma y lee” y “El blog del Buen Amor”. La respuesta a la pregunta de Gabriela viene al final de mi exposición. El que no tenga tiempo de leerla entera, puede empezar por el final.

He aquí la pregunta de Gabriela C.:
“Hoy leímos con mi esposo una de las Cartas de San Pablo y nos quedó la duda acerca de su verdadero significado, le hago a Usted la pregunta, y tal vez sea una tema para tratar en el blog. San Pablo dice que los hijos obedezcan a sus padres y luego que los padres no «exasperen» a sus hijos sino que los eduquen en la disciplina y amonestación del Señor. Esa palabra «exasperar», ¿cómo se debe interpretar?”.



El texto y el contexto inmediato de San Pablo es éste:
“Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque eso es grato a Dios [= Padre] en el Señor [ = el Hijo Jesucristo]. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados” (Colosenses 3, 20-21).


Significados del término griego en general
La palabra que traducen exasperar, exacerbar, es, en griego: erethizo [ἐρεθίζετε].
Esta palabra tiene, según el diccionario de griego clásico de M. A. Bailly los siguientes significados:
1) Provocar al combate, provocar, desafiar. Azuzar a un animal, a un león, a los perros, a hombres. Provocar con palabras ofensivas
2) Excitar, animar: la curiosidad de alguien, excitar el espíritu o el ánimo [exhortar], Se dice de la respiración agitada, excitada, de un corredor; también de la irritación dolorosa de una llaga
3) En sentido derivado: Poner en movimiento: los coros de danzas, o el arpa.
El sustantivo erethisma significa
1) Excitación, estimulación,
2) Provocación, irritación
El sustantivo erethismos:
I) acción de excitar: de donde: 1) acción de irritar, irritación; también: irritar frotando.
2) provocación
3) disposición a la rebelión
II) Un estimulante, un excitante.


Vayamos al uso en otro contexto
El verbo erethizo: aparece solamente dos veces en el Nuevo Testamento:
1) En Colosenses 3, 21, que estamos investigando y
2) En 2 Corintios 9, 2, en el sentido moral y positivo de estimular a la imitación: “vuestro celo ha estimulado a muchísimos”.


Volvamos a Colosenses 3, 21
Podemos especular acerca del sentido que tiene aquí la expresión: los papás no deben provocar a sus hijos, no deben darle motivo de irritación. No se trata de que no puedan exhortarlos, sino que deben hacerlo sin aplastarlos con una autoridad humana carnal, como sugiere la consecuencia que se debe evitar: “no sea que se vuelvan apocados”. Apocados en griego es áthumos, sin brío, sin iniciativa propia, sin creatividad, sin carácter. Podríamos entender que no hay que avasallar a los hijos con imposiciones que los aplastan. Con una dominación que los anula.¿Pero en qué sentido, puramente psicológico o primordialmente religioso? Ya lo veremos al final.


Esto no significa de ninguna manera que no haya que corregir. Dice la Escritura que “odia a su hijo el padre que no lo corrige”. No hay que permitir, pues que la mentalidad de la cultura dominante saque argumento de este texto para una educación permisiva y de ningún modo directiva. Pablo solamente pone en guardia contra una directividad anuladora de lo que tiene de sano la personalidad religiosa del niño.


Conclusión:
La frase en su contexto y trasfondo teológico
Por último pero antes que nada, hay que observar que detrás de los consejos para la vida familiar que nos da San Pablo en este “cuadro doméstico” de Colosenses 3, 18-22 hay una fundamentación teológica que es la clave de interpretación evangélica. Sin ella, lo que prescribe san Pablo se prestaría a interpretaciones indiscretas.
El marco teológico de referencia necesario para la correcta interpretación de su sentido, lo dan los versículos que enmarcan el texto de los versículos 18-22.


En los versículos 16-17 se nos ofrece la causa ejemplar de los vínculos familiares, que son los vínculos entre el Padre y el Hijo y el proceder de Cristo: “todo cuanto hagáis, de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por su medio a Dios Padre”.


En el versículo 23, nuevamente: “todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón como para el Señor y no para los hombres”.


Releyendo el texto – y la expresión que analizamos -, en este contexto teológico la exacerbación y el consecuente apocamiento que hay que evitar en los hijos, se advertirá que San Pablo no está dando meras normas de «consejería familiar». ¡No! San Pablo tiene en vista su posible apocamiento como hijos del Padre, ante el Padre, ante quien deben ser enseñados a colocarse con libertad interior y libertad de palabra (parresía) y obra.
No es por lo tanto un apocamiento puramente psicológico, social o laboral. Se trata de un apocamiento religioso, de hijos de Dios antes Dios como su Padre, provocado por una paternidad terrena que no refleja la del Padre celestial: “de quien procede toda paternidad en los cielos y en la tierra” (Efesios 3, 15).


Es un apocamiento para el grande ánimo martirial que deben tener los hijos de Dios para animarse a sufrir por ser hijos del Padre. Los padres no tienen que infligir a sus hijos un «martirio» humano, para que no sean apocados más tarde en sufrir por el Padre, como el Hijo.


Los papás deben reflejar, en su trato con los hijos, la paternidad de Dios, que no anule – por una obediencia tiránicamente impuesta – su filialidad religiosa. Y que, por eso, no da lugar al desarrollo, ni ayuda a que el hijo sea, ante todo Hijo de Dios. ¿De dónde puede provenir la violencia de los padres con sus hijos, sino de que ellos no están siendo verdaderamente hijos de Dios, y no dan ejemplo de paciencia y de fe?
Siendo los papás buenos hijos de Dios, ayudarán a sus hijos a ser hijos de Dios, y no los aplastarán con una paternidad carnal. Los papás deben tener la Paternidad de Dios como causa ejemplar de la suya propia. Pero, no podrán tener la Paternidad del Padre como causa ejemplar de la propia, si no están en relación real y existencial de hijos, como Cristo, frente al Padre.


Esto es, Gabriela, lo que puedo responder a tu pregunta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *