RODOLFO JULIO MENDOZA Prof. Dr. IN MEMORIAM

IN MEMORIAM DEL DR. RODOLFO JULIO MENDOZA


En el día de su fallecimiento 
11 de mayo, año del Señor 2012 en Mendoza
Por Fr. Aníbal Fosbery O.P.


Nació el 19 de diciembre de 1941 en la ciudad de Mendoza.
Fue un intelectual de fuste, alumno en la Universidad Nacional de Cuyo, del Profesor Rubén Calderón Bouchet.
En esa Universidad se graduó de Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales.
En el año 2001 obtuvo el Doctorado en Ciencias Políticas, con una tesis sobre la secularización y la modernidad en Augusto Del Noce.


Cultivó fervorosamente, desde sus años de juventud, el pensamiento de Romano Guardini, a quien consideraba como uno de los más importantes testigos de la fe contemporánea.
En los primeros tiempos de su quehacer intelectual, escribió una Introducción a Romano Guardini, aún no publicado.
Nos conocimos en los años 60, cuando la Orden me envió a Mendoza como Rector del
Colegio Santo Tomás de Aquino.

Comienza Rodolfo, aún no recibido, a incursionar en el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, y eso permitió

que nuestra amistad tuviera siempre un tono de común inquietud metafísica, teologal y cultural.
Lo incorporé como profesor al colegio y prontamente se transformó en un referente de la verdad católica entre los alumnos.
Conoció en este entonces a la incipiente fundación de FASTA (= Fraternidadad Apostólica Santo Tomás de Aquino) y se incorporó jubiloso para acompañar estos primeros pasos fundacionales, y ya nunca se separaría de ella. Los milicianos no olvidarán sus charlas formativas en tantas jornadas, campamentos y cursos de formación. Sin duda era el formador doctrinal de la Fraternidadad Apostólica Santo Tomás de Aquino.


Por esos años fue Ministro de Educación de la Provincia de Mendoza y volcó una inteligente labor formativa en gremios de ese estado provincial y del país.


Su aporte intelectual siempre iluminó una visión acorde con la cultura fundacional católica de la argentinidad, y allí nutrió su visión política.
Fue investigador del CONICET y, a partir de 1970 se incorporó, a mi pedido, como profesor de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, de la que yo era su Rector, y asumió tareas de asesoramiento en la conducción de esa casa de altos estudios de la Orden Dominicana.
Dotado de un rico talento especulativo y una memoria que le permitía hacer mención, con acabada precisión, de los más importantes pensadores de todas las épocas, pudo, con esos recursos propios de su personalidad, hacer hondos y luminosos análisis filosóficos, políticos, religiosos, con los cuales iluminaba su entorno de seguidores y amigos, entre los que siempre me contaba.


En la dedicatoria, que me hizo en el ejemplar oportunamente obsequiado de su libro
“Nihilismo y despertar religioso”, fruto de su tesis doctoral, decía:

“No exagero en mi gratitud si confieso que estas páginas transmiten, en no poca medida, la herencia vocacional ligada al carisma que el Señor nos ha entregado por tu mediación sacerdotal y tomista”.
Cuando escribí “La cultura católica”, consultaba con él algunos temas, y siempre encontré una lúcida respuesta a mis requisitorias. Por eso cuando en 1999, me atreví a editar el libro, le encomendé un “Estudio preliminar” que introduce con hondura a su lectura y reflexión.

Cuando FASTA instaló su seminario para la formación de los futuros sacerdotes,
Rodolfo Mendoza fijó aquí también su residencia y acompañó con su amistad afectuosa,
la formación de nuestros primeros sacerdotes, a quienes también les brindaba el uso de su biblioteca, y muchas veces, con verdadera generosidad, regalaba sus libros.

La fundación de la Universidad de FASTA en Mar del Plata lo convocó, una vez más, como asesor del rectorado y, durante los primeros años, Director de Formación de la misma.


En estas funciones lo sorprendió su enfermedad que, poco a poco, lo obligó a apartarse de sus tareas y recluirse en su Mendoza natal, al cuidado de su familia.


Los últimos años no podía recibir a nadie. En FASTA rezaban por él.


Nos abandonó como “peregrino de esperanza” cuando cumplimos cincuenta años de fundación, mucho
de los cuales lo tuvieron como protagonista y referente.



Que Dios Nuestro Señor, por intercesión de María Santísima, perdone sus pecados y loincorpore a la escuadra miliciana en los cielos.
Fr. Dr. Aníbal Fosbery OP
Fundador y Presidente
FASTA

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