SUSANA SEEBER DE MIHURA
DE SU DIARIO PERSONAL [7] «NO TE HABLARÉ MÁS»

ESTE HIJO MÍO PODRÍA DECIRME
ALGUNA VEZ ESA FRASE

1935 Enero (En el campo) ¡Cómo la extraño a mamá! Era la única que comprendería lo que yo siento. De toda mi familia, de todas mis amigas, no hay ninguna tan libre en su espíritu, tan profunda y finalmente inteligente. ¿Cómo iba a llorar cuando se murió? No fue entonces que lo sentí, es ahora, en cada momento, cuando quiero comentar a alguna persona o pedir un consejo. Sé que siempre me comprendería, sé que ella hubiera reído conmigo cuando veo algo risible que nadie más ve. A ella no la cegaba el dinero, ni le impresionaba nada, más que la superioridad de espíritu.

SI NO ME DEJAS NO TE HABLARÉ MÁS EN MI VIDA

         Y pienso cuánto he peleado con ella, y me parece imposible. Yo sabía que ella tenía razón, pero quería vivir yo con mis pasiones. Me he olvidado de todo eso. Una sola frase mía recuerdo, y me hace doler (aunque la dije en un momento de locura y no significaba nada porque no era más que un grito de desesperación que tenia que salir): «si no me dejas no te hablaré más en mi vida». No lo pensaba, pero tenía que hacer sufrir lo que yo estaba sufriendo.
          Ahora pienso que este hijo mío podría decirme algún día esa frase y comprendo qué herida terrible fue la que yo le hice a ella. Mi hijo, esto que quiero como nunca he querido, esto que está metido adentro mío, pegado a mí. Y comprendo, por fin, cómo ella nos quería, con qué pasión, con qué despojamiento de sí misma. Comprendo cómo pudo renunciar a ella misma, desaparecer como mujer para no ser ante nosotros más que puro amor. En ella podíamos descargar nuestro mal humor o nuestra tristeza; lo que ella pudiera sufrir con eso, lo callaba, no existía. Sólo su sonrisa, su amor, era lo que teníamos delante. La admirábamos, sí, la queríamos, pero ahora recién veo qué poco era lo que la queríamos y la admirábamos.

2 comentarios en «SUSANA SEEBER DE MIHURA
DE SU DIARIO PERSONAL [7] «NO TE HABLARÉ MÁS»
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  1. Cierto es lo que ella narra. Decir cosas que cuando llegamos a adultos mayores, y los adultos mayores de nuestra vida no están, duele darnos cuenta de las heridas que provocamos y de las que no siendo conscientes no pedimos perdón a su debido tiempo demostrando así en realidad todo el cariño que les teníamos. Un fuerte abrazo querido padrecito.

  2. Precioso testimonio de «madre», grandes madres que realmente han dado todo y se han dado por los hijos y la familia, hasta el fin. Tarea de la Iglesia en preparación la noviazgo, tarea de la familia católica en la formación de los hijos, tarea de todo católico suplicar a Dios para que provea en estos tiempos en que se da el extremo: la renuncia a la maternidad, dentro del propio hogar, con los hijos a la deriva… Pedir volver y sembrar con la palabra y el ejemplo, el sentido sagrado de la maternidad, querida por Dios desde el principio. En todo, la protección de María, modelo de mujer, esposa y madre.

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