SUSANA SEEBER DE MIHURA
DE SU DIARIO PERSONAL [9]

SU SONRISA
DISIPA LOS TEMORES 

1935 – Enero [3] (En el Campo)

              La Tormenta interior – Amor contra tormento
¡Cómo se puede vivir tan tranquila y joyeusement en forma superficial, mientras adentro nuestro hay un mundo de nubes oscuras! 
               Estoy sola con mi chiquito, y me río con él y lo beso. Y dentro de mí el amor es algo tan borrascoso y tan grande. Y en ese amor, mientras yo soy superficialmente tan feliz con él en mis brazos siento algo que truena y gronde [= gruñe]. Miles de pensamientos y terrores que hago callar porque no quiero oírlos [pensam-onios]. No puedo oírlos, tampoco, porque esta alegría de verlo y sonreírle me arrastra como si fuera uno de esos ríos de la sierra en creciente. Pero sé que está allí todo el tiempo: mi miedo. Para todos los demás amores siempre he guardado un rincón en que el amor no entraba, porque sé que querer así, es también sufrir fuerte. Ahora no tengo defensa. Sé que no tengo defensa, que entre las manos pequeñas de mi chico está toda mi alma íntegra. Yo que nunca tuve miedo a la vida por mí , tengo miedo por él. Miedo de que sufra lo que yo no he sufrido. Y a veces quisiera que fuera siempre un bebito como ahora que pueda consolar si llora, que puedo apretar entero todo entre mis brazos. Per va a crecer y ya no cabrá en ellos.

***

LA PREGUNTA POR EL SENTIDO
Sería muy simple si una estuviera siempre cansada y triste y el cielo siempre oscuro. Entonces la muerte sería la continuación lógica y una no se preguntaría tan angustiosamente «¿Por qué, para qué este vivir?» 
           Pero me despierto y abro la ventana, y el cielo está barrido de un azul claro y muy limpio. Y mi chiquito me sonríe con sus ojos brillantes; se sonríe y ríe al mirarme. Y ha entrado en mi cuarto por la ventana abierta, la alegría: en mi cuarto y en mí. Todo mi cuerpo y mi alma se sonríen. Y entonces, pensar en el tiempo que me va envejeciendo y en la muerte, me asombra, y me desconcierta y me angustia.

1 comentario en «SUSANA SEEBER DE MIHURA
DE SU DIARIO PERSONAL [9]
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  1. «Miedo de que sufra lo que yo no he sufrido. Y a veces quisiera que fuera siempre un bebito como ahora que pueda consolar si llora, que puedo apretar entero todo entre mis brazos. Pero va a crecer y ya no cabrá en ellos».
    Después de mi retiro mensual, ayer, domingo 19, al volver hoy sobre esta página de Susana Seeder, me mueve a un comentario espiritual.
    En la 3ª salida de Espiritualidad Bíblica » La infancia espiritual» en el Blog Toma y lee, Mons. Straubinger traza el perfil del bebé. Es todo limitación y por lo tanto, depende de los demás -de la madre- en todo sentido. Dios nos quiere así: dependientes de El y totalmente confiados en Él. Y como dice Fabiana Corraro en su audio sobre este tema. «Almas pequeñitas», el que está más cerca de la madre y le reporta felicidad, es el bebé; el adolescente ha crecido y se va independizando y los canales de comunicación se acortan, se limitan. Se entiende que la madre no quiera que su hijo crezca (un sentimiento, un pensamiento), pero crecerá. El Padre Dios nos quiere pequeños siempre, al punto tal, que el que no se hace como niño, no entrará en su Reino. Es la enseñanza de la 1ª y 2ª Bienaventuranza, que escuché ayer en el audio del Padre Bojorge en el blog de Formación Cristiana. y que se explicita más aún en su libro «Vivir de cara al Padre» p. 30 a 46, del que no pude desprenderme y seguí meditando hoy.
    Gracias Padre, por darnos tanta riqueza gratuitamente, como lo hace el Padre Dios: gratuitamente nos da el sol y la lluvia.

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