PESADILLAS Y DESPERTAR DE LA BELLA DURMIENTE [1] BÁRBARA CUENTA SU TORMENTO

        Bárbara – 21 años – En paz tras                       despertar de sus pesadillas
            UNA LARGA PESADILLA DE 12 A 21 AÑOS

FOLLETÍN

1ª ENTREGA 

Buen día Padre, Mi nombre es Bárbara [pseudónimo] Tengo 21 años y le escribo desde México para pedirle consejo.
Decidí escribirle porque percibo en usted una sabiduría (sin duda alguna, directamente proporcional a su humildad) sobre asuntos muy concretos que no he visto en otra persona.

He escuchado sus conferencias disponibles en YouTube acerca del designio divino de la creación del varón y la mujer, las consecuencias del pecado original (misterio sin el cual el resto de los misterios no pueden ser comprendidos) y la civilización de la acedia.
Tengo dentro de mí un sinfín de cuestionamientos que reclaman respuesta, desde implicaciones filosóficas de la Santísima Trinidad, la inmutabilidad de Dios y la eternidad, hasta diversos temas sobre moral (soy bastante escrupulosa, como le explicaré más adelante).

INCAPAZ DE SENTIRSE AMADA POR DIOS –   Sin embargo, aún y cuando mi sed de conocimiento me exhorta insistentemente a aprovechar esta oportunidad de comunicarme con usted para esclarecer estas inquietudes, me parece más urgente resolver un problema que me quita la paz y me impide ser feliz: mi incapacidad de saberme amada por Dios.

– AÑOS DE PESADILLA DIARIA – En este punto creo que es conveniente narrar un poco de lo que ha sido mi vida, para posteriormente plantear una pregunta concerniente a mi problema. Intentaré ser breve, resaltaré sólo aquellos puntos que creo pueden serle de utilidad para emitir un juicio de mi situación.

Soy la tercera hija (de cuatro hijos en total) de un matrimonio de padres bautizados como católicos pero no practicantes. Durante toda mi vida la religión me fue enseñada como una tradición. Fui bautizada, hice mi primera comunión y fui confirmada casi como siguiendo una especie de “protocolo familiar”.  Fue hasta que tuve alrededor de 11 años cuando mi mamá pasó por un proceso de conversión y comenzó a formarse en las cosas de Dios (en su caso, también gracias a Internet). Al día de hoy, sólo ella y yo (en el seno de mi familia) creemos en Dios y hacemos esta creencia palpable en nuestras vidas (o al menos eso intenté. Actualmente, específicamente en este momento, estoy sumergida en un sin sentido que me hace dudar de todo lo que fui y de todo lo que soy. No me gusta el término “crisis existencial”, pero lamentablemente no encuentro otro que se acerque remotamente a la realidad que intento expresar).

PRIMER ENCUENTRO CON DIOS. PRIMER DESPERTAR DE LA BELLA DURMIENTE
Tenía 15 años cuando tuve mi primer encuentro consciente con Dios. Cursaba la preparatoria y al terminar mis clases regresaba a mi casa a pie y pasaba por una iglesia en mi trayecto diario. Por ese tiempo, yo ya había iniciado un proceso de formación en la fe escuchando conferencias (católicas) acerca de Dios.
Conociendo ya algunas cosas, decidí comenzar a ir al Sagrario diariamente. Al principio eran solo 15 minutos. Tiempo después sería aproximadamente una hora y así seguí hasta que terminé la preparatoria y dejé de transitar por ese trayecto. Posteriormente, cuando entré a la universidad continué yendo pero ya no todos los días. Fue un proceso de conversión y de conocer la palabra de Dios, la vida de los santos, la vida en virtud. Todo esto en lo que refiere a mi dimensión espiritual y a mi descubrimiento de que tengo un alma, de que la eternidad existe y de que es un hecho del que no puedo huir ni negar.

 EL  DEMONIO LE DECLARA SU ODIO Y LA INSEMINA CON EL  ODIO  A SÍ MISMA– VEJACIÓN DEMONÍACA VIA PENSA-MONIOS  DENIGRANTES E INSULTANTES
En lo que respecta a lo emocional, durante esa etapa (la preparatoria) yo pasaba por unos momentos bastante áridos. Había gestado dentro de mí un odio hacia mí misma que las palabras jamás alcanzarán a describir (comenzó a gestarse desde que estaba en secundaria). Yo me odiaba, me despreciaba, me daba asco. Me sentía como una estúpida, sentía que no había nada en mi que valiera la pena. Tenia recurrentes deseos de morir.

[Nota editorial: VEJACIÓN VIOLATORIA:  Consultada Bárbara sobre la relación del comienzo de este odio con su menarquia o primera menstruación, recuerda que menstruó por primera vez a los once años y que ya pronto, a los doce, fue que empezó a gestar dentro de sí (debió decir gestar-se) ese profundo odio a sí misma. Nótese: los términos gestar y gestarse ¡dentro de sí! Ella en el momento de plantear su consulta, aún se atribuía a sí misma ese odio íntimo, interior, visceral. Pero después aprenderá a reconocer que fue víctima de una violación espiritual de naturaleza demoníaca. Apenas llegó a «ser mujer fecunda» fue inseminada  su mente por un pensa-monio o sea una vejación de naturaleza demoníaca, una violación del espíritu, análoga a una violación corporal, no reconocida como tal, sino atribuida a sí misma. Al mismo tiempo que una violación, este abuso sexual interior equivale a una declaración de odio opuesta a la de amor. Pero esa violación, como se verá, no queda sin consecuencias, sino que atormenta como pesadilla el alma de Bárbara durante años.(Ver enlaces ->  violación psíquico-espiritual  Véase también el testimonio de María Mercedes     Y tendrá secuelas en todos los ámbitos de su vida ulterior.

[Nota editorial: DENIGRACIONES E INSULTOS: Sobre los pensamientos denigrantes e insultantes que inseminaban su mente, nos enumerará poco después – cuando Bárbara ya los tenía reconocidos como acoso de pensamientos intrusos y no propias convicciones – los siguientes insultos entre otros: El principal y más reiterado era “eres una estúpida” martillado hasta el cansancio y reforzado con un nutrido cortejo de lindezas: “También me ha dicho: Das asco. Eres una completa inútil. No sirves para nada. No haces nada bien. Todo te va a salir mal. Eres un estorbo. No le agradas a nadie. Das pena ajena. Sólo haces el ridículo. Eres una vergüenza. No mereces nada bueno. Eres fea. Y desde luego todo el sinfín de groserías y variantes de la palabra «estúpida. Sobre el amor de Dios, me ha dicho: No es verdad que Dios te ama”]

SECUELAS DE LA DECLARACIÓN DE ODIO QUE LE HIZO EL DEMONIO – Y DE LAS VEJACIONES DENIGRATORIAS DEMONÍACAS

1) SECUELA: PESADILLA CON DIOS Cuando tuve mi acercamiento a la Iglesia, muchas de estas cosas disminuyeron (ahora veo con claridad que jamás se erradicaron) debido a que sentía que mi vida tenía por lo menos un ápice de sentido al saber que había sido creada por un Ser superior a mí, una causa primera de todo cuanto existe.
             Sin embargo, nunca fui capaz de aceptar el amor de Dios. Durante todos esos años (casi 6) de ir a misa, rezar el rosario, rezar la coronilla de la Divina Misericordia, confesarme, realizar ayunos, adoración eucarística, horas santas, nunca fui capaz de acercarme a la comunión.  Jamás me lo permití Padre. Siempre me sentí indigna. Por más que me confesara, las dudas siempre me atormentaron… ¿Dónde están los verdaderos límites del bien y del mal?
            Créame que lo intenté. Leía, me informaba, qué es un pecado mortal, qué es un pecado venial, cuáles son las condiciones para que sea mortal, guías de exámenes de conciencia, Suma Teológica, orar, suplicar que mis escrúpulos terminaran. Vencer la ignorancia pareciera tan fácil… pero vaya que fracasé.
            Y ahora, analizando mis adoraciones frente a la Eucaristía… veo que siempre tuve temor y nunca pude confiar plenamente. Me postraba con la frente al suelo, me humillaba tanto como podía en el silencio, contemplaba y meditaba como podía, pero nunca creí ni acepté que realmente Dios me amara A MÍ. ¿Lo perfecto amando lo imperfecto?

SIGUE LA PESADILLA HASTA EL DÍA DE HOY Padre, mi fe se desmoronó por completo. Hoy miro hacia atrás y entiendo que todos estos años de intentar incesantemente acercarme a Dios fueron en vano, puesto que ni siquiera fui capaz de aceptar lo más esencial, lo primordial. Todo este tiempo fui una farisaica, y era consciente de ello pero nunca supe cómo dejar de serlo (y sigo sin saberlo).

[Nota editorial] Después de su iluminación, días después, mirando hacia atrás, enumerará así los pensa-monios que la atormentaban en su relación con Dios. Esto es lo que le decían y de lo que la tenían convencida:  «Sobre el amor de Dios, me ha dicho sin cesar: No es verdad que Dios te ama. Dios no te ama. No mereces ser amada por Él. Dios te aborrece, le repugnas. Eres indigna de recibir su amor y estar con Él.
         Incluso sobre este tema de la indignidad, recuerdo que ese pensamiento me persuadió de dejar de visitar el Sagrario (cuando yo ya había tomado ese hábito) durante una temporada porque pensaba que presentarme a hacer adoración iba a ofender gravemente a Dios, porque yo era algo aberrante que no debía estar delante de Él. Es decir, que mi sola presencia ante Jesús en la Eucaristía ya constituía un atrevimiento abominable.]

Me estoy acercando al planteamiento de mi pregunta.
2ª SECUELA DE LA VIOLACIÓN: ODIO HACIA SÍ MISMA
Desde el año pasado a la fecha, he podido tener un acercamiento a la psicología y entendiendo las necesidades básicas del ser humano (caricias, tiempo y reconocimiento, en otras palabras, AMOR) he podido entender muchos de mis problemas.
Como tal vez ya lo pudo deducir, gran parte de mi vida (y hasta la fecha) he sufrido de baja autoestima e inseguridad. [Nota: pensamonios denigratorios que se instalan como convicciones]

[NOTA: Véase el caso de Enenia : acoso permanente, denigratorio, lleno de insultos y su final liberación por el Ángel]

Y lo que creo que ha sido un factor determinante en este padecimiento es el desprecio de mi padre y de cierta forma algunas actitudes muy extrañas de mi madre. Me avergüenza mucho decirlo Padre, pero por más racional que intento ser, mi fragilidad sale a relucir en el hecho de que debo admitir que necesito ser amada. Y esta es una necesidad que jamás fue colmada ni en lo más mínimo durante mi infancia.

3ª SECUELA DE LA DECLARACIÓN DE ODIO –  AMBITO FAMILIAR – PESADILLA CON SUS PADRES
Entenderé que resulte para usted difícil creerme, ya que a lo largo de mi vida he escuchado cientos de veces a las personas decir “no hay amor que se compare al de un padre hacia sus hijos” pero… yo no puedo decir lo mismo. Mis padres son buenas personas, pero como padres son muy extraños.
          Explicaré por qué digo esto: Mi padre siempre ha sido para mí un señor que trabaja para conseguir dinero, pero nunca fue un padre. Nunca se interesó en mí ni en ninguno de mis hermanos. No me conoce. No sabe absolutamente nada de mí a pesar de que vivimos bajo el mismo techo (No exagero. Puede interpretar literalmente esta frase con toda libertad. Él sabe que existo, y que es mi padre biológico, pero le aseguro que es todo lo que sabe de mí). Lo que estoy a punto de decir es muy fuerte (que Dios me perdone si es una ofensa para Él) pero en ocasiones he llegado a preguntarme si sentiré algo cuando se vaya. Esto me lo pregunto porque no percibo entre nosotros ningún tipo de lazo. Nunca se interesó por construir algo, una relación padre-hija. Nunca ha tenido la iniciativa de tener algún tipo de conversación conmigo. No conoce mis pensamientos, mis sentimientos, mis anhelos, mis intereses, mis opiniones. Simple y sencillamente no le intereso.
            Él es agresivo, impaciente. Cree que todas las personas son una bola de estúpidos excepto él (incluso yo, mis hermanos y mi madre). Durante toda mi vida lo he escuchado despreciando a las personas que lo rodean. Durante toda mi vida nos ha humillado a mí y a mi hermano. Además nos infantiliza, y para muestra un botón: hace unos días, mi hermano menor de 17 años iba a tomar refresco. Se lo sirvió en un vaso de vidrio y mi papá lo regañó porque le prohíbe usar vasos de vidrio, como a un niño de 5 años. ¿tan estúpidos estamos que no podemos usar tranquilamente un vaso de vidrio?

           Mi madre no es muy diferente. Ella nos demostraba afecto en nuestra infancia sólo ocasionalmente. De mi infancia consciente en adelante, no recuerdo ningún tipo de palabra, abrazo, caricia o beso afectivo que me haya dado. Nunca he escuchado un “te amo”, un “te quiero”. Veo que en las demás familias es normal, pero en la mía, por increíble que parezca, ¡no lo es ni nunca lo fue!
           Entre ellos tampoco se demuestran afecto. Desde luego yo y mis hermanos no fuimos concebidos por generación espontánea (jaja) pero al menos en mi infancia nunca llegué a presenciar ningún tipo de relación amorosa entre mis padres ni mucho menos ahora. No sé qué les pasa ni tampoco me interesa. Lo menciono porque intuyo que esto puede repercutir en los hijos de alguna manera que pase desapercibida ante mis ojos.
       Ella también me infantiliza. Para muestra otro botón: Cuando vamos a visitar a familiares, me da indicaciones de “saluda a tu tía”, “despídete de tu tía ya nos vamos” como cuando yo era una niña. Me motiva a seguir vistiéndome como niña (blusa estampada de ositos, por ejemplo). Podría enlistar miles de ejemplos (bastante vergonzosos) pero los voy a omitir.

4ª SECUELA: PESADILLA CONSIGO MISMA
Puedo afirmar que estas situaciones han afectado de manera importante la percepción que tengo de mí misma y mi manera de relacionarme con otras personas. En lo que respecta a la percepción de mí misma, estoy a 6 meses de terminar mi carrera universitaria y sigo sintiéndome como una estúpida, torpe, como una idiota que no es capaz de hacer nada sola y nada bien. No le veo futuro a mi vida.
Aunado a esto, tengo problemas para aceptar que soy ya una mujer. Como todos en mi familia me tratan como una niña, siento un conflicto interno muy grande. Siento que estoy llamada a ser algo que no puedo. No me siento como mujer.

[NOTA: Secuelas semejantes en el testimonio de Enenia. También ella sufrió algo semejante a una violación a sus nueve años y sufrió más tarde durante temporadas en su vida la supresión de las menstruaciones, infantilización, no sentirse mujer adulta. Tuvo la visión intelectual de una sombra maligna, demoníaca que miraba con odio sus pechitos incipientes. Esa sola y única mirada parece haber impregnado su alma de confusión y culpa por ser mujer. Actuó como una especie de «posesión de la mente y el espíritu. Pero a la vez fue seguida por vejaciones consistentes en violaciones sexuales consistentes en masturbaciones compulsivas que ella vivía confusamente; unas veces consintíendo y otras creyendo o dudando de haber consentido, sumergida en la atormentadora niebla de los escrúpulos ]

5ª SECUELA: AMBITO SOCIAL Y PROFESIONAL
En lo que respecta a mis relaciones con las demás personas, la realidad es que nunca pude desarrollar habilidades sociales. Soy una persona solitaria, introvertida, muy tímida, y cuando convivo con las pocas personas con que lo hago no soy yo misma (cambio constantemente de personalidad para adaptarme a las personas y sentirme aceptada, es un vicio muy arraigado que tengo).
Mi desesperación es que todos estos problemas han afectado no sólo mi personalidad y mi vida familiar y social sino también mi trabajo. Este año tuve la oportunidad de realizar mis prácticas profesionales y por más que intentaba salir de mi zona de confort y socializar, no podía dejar de sentirme estúpida. Mi baja autoestima es un peso que también afecta mi desempeño profesional.

6ª SECUELA: AMBITO ANÍMICO Y MENTAL PROPIO
Ya no sé qué hacer. Ya no entiendo nada. Ahora que estoy por terminar mi carrera, me topé con la pared. Ya no puedo huir. Ya no puedo refugiarme en mis estudios, eso ya está por acabarse. Estoy por terminarlos y carezco de las herramientas de inteligencia emocional y habilidades interpersonales para poder hacer un trabajo decente. El miedo al futuro me carcome. Toda mi vida apunta a un eminente fracaso.
               ¿Qué puedo hacer? ¿Cuál es la voluntad de Dios para mí si no estoy preparada para nada? ¿Cómo puedo aceptar que Dios me ama si nunca me he sentido amada?
                Que me digan “Dios es como un Padre” no me consuela… realmente no me dice nada. Yo no tengo la percepción de “padre” que todos tienen. No la tengo ni la tuve ni sé cómo se supone que yo deba aceptar eso. Ya estoy harta.
                Quiero ser muy honesta con usted. Todo esto me parece tan cansando. La vida, el trabajo, el deseo miserable e insaciable de amor. Siento que ya no puedo.
                Si pudiera regalarme un consejo, se lo agradecería mucho.
               Aquí termino para no extenderme más. De antemano MIL GRACIAS por leer y contestar mi mensaje si lo hace. Y si no, de todos modos aprovecho para agradecerle por compartirnos su privilegiada y merecida sabiduría con el mundo a través de sus libros, blogs, conferencias y acompañamiento a las almas. 

Con respetuoso cariño, Bárbara.

3 comentarios en «PESADILLAS Y DESPERTAR DE LA BELLA DURMIENTE [1] BÁRBARA CUENTA SU TORMENTO»

  1. Como observo que es la primera entrada, me imagino que habrá un final feliz en este caso. Pero la lectura me suscita un reflexión, y un consejo.

    Lo primero, que parece difícil que alguien que tuvo un padre que no lo ama, pueda entender el concepto de un Dios Padre Amoroso. Es muy probable que la imagen que tenga sea negativa (falsa obviamente): o sea, un padre más dispuesto a castigar que a perdonar (lo que es absurdo, puesto que el Padre mandó a su propio Hijo para salvarnos. Desde que tengo hijos me pregunto quien sufrió más la Pasión, si Cristo o el Padre. Y en esa consideración, comprendo el gran amor que nos tiene Dios). Y esto es una advertencia para los que somos padres: somos la primera imagen de autoridad, de paternidad que tienen nuestros hijos, y lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer, dejará una impresión en ellos, que trasladarán a Dios Padre. (Terrible responsabilidad).

    La expresión «Que me digan ‘Dios es como un Padre’ no me consuela… realmente no me dice nada. Yo no tengo la percepción de ‘padre’ que todos tienen», contiene un error (tentación si no me equivoco): y es que compara a Dios con su propio padre, cuando debiera ser al revés. La comprensión de lo que debe ser un padre, hay que tomarla del modelo: Dios.

    El consejo, es sobre los claros escrúpulos que tiene (o tenía, según espero). Hay un librito sobre ello que trata muy bien el tema: «El Escrúpulo» de Mons Gaume. Se puede leer fácilmente en internet aquí:

    https://elescrupulo.blogspot.com/2020/03/el-escrupulo-por-mons-gaume-indice.html

    1. Gracias por su comentario Juan. El juicio que Bárbara pronuncia en el estado de percepción que tiene en ese momento está también influído por la intrusión de los pensamonios.
      En cuanto a si tiene escrúpulo, dado que el escrúpulo es una falsa acusación de culpa en la conciencia inducida desde fuera de la conciencia, sería coherente con el carácter general de los pensa-monios que la acusan, insultan, denigran y desprecian. Si se la califica de no querida ni querible, la otra cara de esta moneda es el refuerzo de esta acusación dándole a sentir que su padre no la quiere porque ella no es querible y su no ama ni es amable. Prro el amor de un padre contemporáneo se manifiesta en obras de sacrificio laboral por la familia, más que en gestos de afecto o atención. Eso podrá entenderlo Bárbara cuando reciba luces interiores de visión correcta de la realidad y no sumergida en delirios de menosprecio
      Sobre los escrúpulos existe un buen estudio del psicólogo paranaense Jordán Cura «Aproximación a los escrúpulos». Y es siempre válido el estudio de Monseñor De Risi sobre la Psicastenia.

  2. Me parece que en la vida de Bárbara hay dos ámbitos a distinguir: el psicológico y el espiritual (sobrenatural),relacionados con esa experiencia filial paterno; paterno-filial que describe. Quedarse en el ámbito psicológico solamente, es encerrarse.
    Ninguna relación, creo yo, es determinante en la vida, porque por encima de todo somos libres y nuestra libertad viene de la Verdad y de la verdad: «La verdad os hará libres», dice Jesús. Conquistar el fruto operante de esa libertad, es un camino que depende en gran parte de cada uno y de los designios de Dios, partiendo siempre de la conciencia de su gracia que opera en nosotros. Mirar siempre por dónde llega el amor PATERNO de Dios, recibirlo, pedirle conscientemente la liberación de ese estado, que lo comprendo en sus detalles.
    Digo «liberación» porque así como detrás de todo lo bueno que nos sucede creemos que se debe a la acción del Espíritu Santo, Espíritu de Amor; detrás de lo negativo, opera el espíritu del mal, que odia nuestra felicidad, nuestra condición de hijos del Padre y que hará cuanto pueda en nuestra contra.
    Si Jesús es el Sumo Sacerdote, el puente que nos une con el Padre, acercarnos a ese Puente, ese «trono de la gracia» como lo dice la Carta de los Hebreos, es fundamental. Jesús nos puede hacer el regalo, el don de descubrir y vivir la dimensión filial con el Padre, fuente de todo bien. Nos enseñará a recibir el amor paternal de Dios que nos llega por miles de mediaciones, porque su providencia está siempre.

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